domingo, julio 29, 2007

La estrategia infractora de Mamá Vaca


Yo no sé cómo se las apaña Mamá Vaca para tener tantos recursos y ser tan rápida. Unas veces le salen bien y otras le fallan, pero sus trucos son tan divertidos que se salva de los líos en la mayoría de las ocasiones.
Mamá Vaca ha sido reacia siempre a ponerse el cinturón de seguridad y la cosa ya se está poniendo como para que se empeñe en ponérselo por encima solamente. Como si los polis fueran tontos.
En un viaje a Málaga en pleno verano y sin aire acondicionado (porque es malo para las cervicales de Mamá vaca), les paró la policía porque se habían dado cuenta de que Mamá Vaca no llevaba puesto el dichoso cinturón de seguridad. Pero Mamá Vaca, más rápida que su propio pensamiento, actuó de inmediato.
Veamos la escena:
Papá Toro para el coche en la cuneta, su volumen de mala leche le había hecho parecerse en tamaño al icono taurino de Osborne que decora toda la N-II.
El poli, cumpliendo con su obligación, se acerca y les echa la bronca diciéndoles que la copiloto no lleva el cinturón de seguridad.
Mamá Vaca no tarda ni un segundo en responder:
- ¿Cómo que no?
- Pues no lo lleva, señora, yo no lo veo.
Entonces Mamá Vaca, con la gracia que la caracteriza, pone su brazo izquierdo a la altura de su cintura y levanta las dos enormes ubres que me amamantaron en mi nacer, cual madre nodriza siciliana, y con la otra mano agarra el cinturón de seguridad y lo saca de su escondite.
- ¿Y esto qué es, señor agente?
El poli no pudo resistir el ataque de risa y de la mejor forma que pudo, le dijo que no la multarían por esa vez, pero que le aconsejaba no esconder el cinturón de seguridad bajo sus pechos porque la volvería a parar la poli.
- Es que hace tanto calor, señor agente, que me estrangula y por eso lo sujeto aquí abajo. Total, ¿no es un cinturón? Pues eso, va en la cintura.
Papá Toro, volvió a arrancar el coche, más rojo que un pañuelo de San Fermín y se marchó abochornado.
- Somos un show ambulante - no paraba de decir Papá Toro.
- No te quejes, que te acabo de ahorrar una multa de 90 euros. Ala, conduce, que esta noche lo celebramos con pescaíto malagueño.

Y así fue cómo Mamá Vaca se puso morada pescaíto en la carihuela gracias al ahorro en librarse de la multa.

miércoles, julio 25, 2007

La diplomacia estratégica de Mamá Vaca


La diplomacia estratégica de Mamá Vaca no tiene parangón. Pues resulta que tiene una vecina viuda de mediana edad que es un plastazo insoportable, que no hace más que quejarse de todo y sólo le apetece discutir con Papá Toro (creo que le pone). Mamá Vaca, que no quiere malos rollos, intenta por todos los medios darle mil vueltas a las situaciones conflictivas y al final opta por la estrategia más extravagante que se le ocurre.
Hace unos días, la vecina viuda se entera de que mis padres se van a Málaga, donde viven parte del año, y les pide que le hagan el favor de llevarla porque una amiga la ha invitado a pasar unos días en Torremolinos (a ver si se echa un novio que la aguante). Mamá Vaca no reacciona inmediatamente y se calla. Después llega a casa y le dice a Papá Toro con un sofocón a lo Rafaela Aparicio:

- Jiuston, tenemos un problema.

Papá Toro, que ya se espera cualquier cosa, la escucha mientras le sirve un vaso de agua. Mamá Vaca le explica la situación de emergencia, el ataque verbal que les espera durante seis horas de viaje si deciden tener compasión de la viuda y llevarla a Torremolinos. Papá Toro entra en cólera y acaba bebiéndose el vaso de agua de Mamá Vaca.

- ¡Pero tú quieres matarme de un infarto cerebral! Jamás superaré un viaje con ella, no llego ni al despeñaperros y si llego me despeño en un ataque de locura.
- Ay, hijo, no seas tan exagerado, nos hacemos los dormidos y ya está - le responde Mamá Vaca intentando encontrar una solución.
- Pero cómo vamos a hacer eso, si yo conduzco y no puedo conducir dormido.
- Ah, es verdad, ay, qué leche tiene el chepa (frase muy usada por Mamá Vaca cuando no se le ocurre nada más)
- Pues le dices que no y ya está.
- Pero cómo le vamos a decir que no a la pobre. Si no la soportamos más, nos ponemos unos tapones para los oídos y ya está, movemos de vez en cuando la cabeza como que la escuchamos y asunto arreglado.
- Mira que tienes ideas raras, pero ¿cómo quieres que me ponga tapones mientras conduzco?
- Ay, qué leche, es verdad.
- Bueno, pues ya me dirás qué hacemos.

Y después de toda una tarde dándole vueltas.... Mamá Vaca da con la solución.

- Ya está, encontré la solución: compramos un mueble y le decimos que tenemos que llevarlo en la parte trasera del coche y no podemos llevarla.
- Pero, ¿qué mueble vamos a comprar si tenemos la casa ya amueblada y no nos hace falta nada?
- Pues no sé, ya se nos ocurrirá.

Y así fue que Mamá Vaca y Papá Toro se fueron a una tienda de muebles a buscar algo que se ajustara a su estrategia de evitar ser torturados psicológicamente en el viaje a Málaga y compraron un escritorio que, como no, han colocado en mi habitación, junto con otro parecido. Mamá Vaca se cree que porque la Vaca que escribe escriba, necesita escritorios por partida doble en un sitio de playa donde lo que menos me apetece es escribir.
En fin... qué se le va a hacer, ya le encontraré un uso. Espero que no le ocurra más a menudo y nos llene las casas de muebles.
Y si no, ya os avisaré del mercadillo.

viernes, junio 29, 2007

La diplomacia culinaria de Mamá Vaca


A lo largo de la vida de Gaviota y la vaca que escribe hemos ido oscilando entre la educación que nos han ido dando nuestros padres. Mamá Vaca tiene una visión del mundo conciliadora y Papá Toro no se anda con tonterías y corta por lo sano. Y así hemos ido viviendo Gaviota y yo, entre lo conciliador y lo a la porra con la gente hostil.
Mamá Vaca piensa que hay que llevarse bien con el mundo, que estamos aquí dos días como para perder el tiempo en discutir. Lo mejor es llevarse bien y pasar de todo. Muy inteligente por su parte, pienso en muchas ocasiones. Pero Papá Toro piensa que es verdad que estamos aquí dos días como para seguirle el rollo a la gente toca pelotas. También muy inteligente.
Gaviota y yo hemos cogido parte de sus consejos, pero pensamos que a veces hay que poner a la gente en su sitio y entregarse a los que nos aportan cosas constructivas e ignorar a las moscas cojoneras que no hacen sino engorronar las buenas relaciones sociales. La limpieza a veces resulta inevitable.
Un ejemplo de Mamá vaca:
Durante muchos años, mi pobre madre ha tenido que soportar la hostilidad de una tía a la que le va la marcha y llamaba sólo para discutir. Mamá Vaca, que no tiene ganas de malos rollos, la escuchaba y cuando se cansaba le decía que la tenía que dejar porque se le quemaban las chuletas. Así ocurría que cada semana tenía que ponerle la misma excusa:
- Lo siento, hija mía, te tengo que dejar, que se me queman las chuletas.
- Pero, si son las 6 de la tarde, ¿qué haces friendo chuletas?
- Una que está de antojo.
Mi tía, que era un plomazo incallable, insistía:
- Pero no me creo que siempre que te llame se te quemen las chuletas.
- Es que eres muy oportuna, siempre me llamas cuando frío chuletas. Hija, en esta casa se comen chuletas sin parar, qué le vamos a hacer. Ala, que ya huele a quemado. Te dejo.

Así fue que mi tía, dejó de llamar a casa y mi madre vivió en paz.

Papá Toro, sin embargo, corta por lo sano. Ni chuletas ni porras. A la gente pelmazo y conflictiva se la ignora y no hay chuletas que valgan. Les dice a la cara lo que piensa, se queda tan pancho y no hay más que hablar. Nos vemos en los entierros.

A veces nos ocurre que tenemos que tragar con gente que es molesta pero no hace daño a nadie. Ahí es donde Gaviota y yo, con un nudo en la garganta y muchas dosis de paciencia, mantenemos la atención los cinco minutos de protocolo y nos inventamos la excusa (no de las chuletas) pero sí de tener una prisa horrible o una llamada al móvil. Son pequeñas concesiones para no herir al plomazo de turno. Pero otras, es imposible siquiera soportar el saludo y nos hacemos las despistadas hasta que nos atrapan y no sé, reaccionamos como podemos.

Me gusta estar rodeada de gente buena y conciliadora. Afortunadamente es lo que más abunda y vivo feliz. Una vez me dio un consejo un amigo cuando le explicaba que me costaba mucho trabajo no hacer favores, incluso a gente que no me caía muy bien. Entonces me respondió que no estaba siendo equitativa. Si le doy lo mismo a mis buenos amigos y a los que ni siquiera lo son, estoy siendo injusta. Desde entonces intento ser lo más justa posible, volcándome en cuerpo y alma con mis pececillos buenos. A veces me equivoco, seguro que muchas, pero intento rectificar, porque hay gente que no es lo que parece y sorprende para bien o para mal. Los tiburones no me gustan. No los mataría, porque no soy capaz de matar ni a una araña, pero prefiero que se mantengan lejos de mi acuario. Y así vamos tirando, intentando dar lo mejor de nosotras mismas, a veces más de lo que podemos y otras menos de lo que deberíamos, pero en eso consiste la vida, en ir aprendiendo a ser mejores personas y asumir los errores y ponerles remedio a tiempo. Eso es lo único importante al fin y al cabo.
Bueno, me voy corriendo, que hoy me espera el meta teatro.
Buen finde a todos.

martes, junio 26, 2007

El tiempo de Mamá Vaca


Esta semana ha sido algo visionaria. Yo, que soy una vaca que corre a toda leche por los mares del Norte y del Sur, no me había detenido ni un segundo a pastar y pensar en cómo se pasa la vida. El sol se pone demasiado deprisa y a mí no me da tiempo a nada. Y hablando de soles. El jueves pasado nos invitaron a Pececilla y a mí a recitarle al sol. Estoy acostumbrada a esa imagen del toro cantándole a la luna, pero era la primera vez que una vaca y un pez le cantaban al sol. España Solar, toma ya, y su apoyo a las energías renovables. Y allí nosotras dos, frente a un público muy numeroso que nos escuchaba (ya sabemos que esperaban la actuación de María Pagés, después de la nuestra, pero bueno, no es malo soñar). La cita fue en el Paraninfo Universitario de la Complu, mi Complu, a la que he adorado durtante los cinco años de mi carrera. Si llego a saber que la iba a echar tanto de menos, repito sin parar o me hago los 5000 lisos en carreras.
En fin...
Y al día siguiente otro recital, más numerosos, con muchos amigos poetas en el Ateneo de Madrid. Fue breve pero intenso y a mí me dieron de nuevo los 7 males recitando un poema erótico. Mira que es difícil recitar un poema erótico. Pero como es mi reto para este año, seguro que conseguiré recitarlo como me gustaría. Mientras, aprovecharé cualquier ocasión para practicar. Pobre público mío, que me hace de conejito de indias.
Otro en fin...
Pues, había empezado este rollo hablando del paso del tiempo y esto tiene que ver con Mamá Vaca. Os cuento.
La semana pasada la invitaron a un entierro de un primo hermano al que no veía desde hacía 35 años.
- ¿35? mamá, y ¿para qué vas al entierro de alguien a quien no has visto en tanto tiempo?
- Hombre, hija, hay que apoyar a la familia en estas situaciones.
- Ya, pero tampoco veías a la familia desde entonces.
- ¡Mira que eres descastá! la familia es la familia.
- Ala, Doña Corleone.
Y después de una conversación constructiva sobre la sangre, llegó lo bueno.
- Bueno mamá, y ¿qué te pusiste para la ocasión?
- Pues fui muy mona, con una falda cremita y una camiseta muy mona haciendo juego.
- ¿Fuiste de claro a un entierro? - le pregunté extrañada.
- Mira que eres antigua, el negro ya no se lleva en los entierros. Claro como tú nunca vas a ninguno, no entiendes de moda funeraria.
- Ya mamá, me parece raro.
- Eso sí, esta vez no fui a la peluquería, tu padre dice que estoy más mona cuando me peino yo, que la peluquera me deja un poco paletilla. Yo me doy un aire más juvenil.

Y aquí comenzó todo.
- Hija, qué fuerte, qué impresión me dio el entierro.
Yo pensaba que se acordaría de su primo y esas cosas, pero no iban los tiros por allí.
- Pues resulta - continúa Mamá Vaca - que me encontré con mis primos y estaban viejísimos. ¡Qué primos tan mayores tengo!
- Hombre mamá, que son de tu edad.
- Sí, pero están muy viejos.
- Pues como tú, han pasado los mismos años para todos. Pues ellos pensarán lo mismo de ti.
- De eso nada, que yo no me veo tan mayor, ellos son ancianitos y yo me veo monísima. Estoy igual que siempre. Nadie me echa la edad que tengo, las cosas como son, que yo me visto muy juvenil.
- Sí, pero los años son los años.
- Ay, qué leche, con lo guapísima que he sido yo, que me confundían con Liz Taylor por la calle.
- Sí, mamá, pero ella también está mayor. Así es la vida.
Después de colgar, me dio un arrebato y me fui a ver mis fotos de hace diez años. Horrorrrrr. Yo también envejezco. No es posible. He decidido ver a todo el mundo con frecuencia para que no les de un shock al verme con el paso de los años. Qué depre. Qué poco tiempo tengo. ¿Por qué el sol se pone tan deprisa?
Me voy a limpiar, que la fregona me desestresa.

lunes, junio 11, 2007

Una vaca interplanetaria


Este fin de semana ha sido algo interplanetario. Con mi botella de oxígeno he viajado de Planeta en Planeta visitando a amigos y gente que me gusta encontrar. No hay nada mejor que el buen rollo con el mundo.
Mi primera parada fue el viernes. Si la Fiesta de El Mundo fue divertida e ingeniosa, la de Planeta fue tierna y amistosa. Allí nos fuimos las tres mosqueteras con Pez Charly a la terraza de un edificio que me trasladó a las fiestas de mi querido periodo italiano. Nada más llegar me llevé la sorpresa del reencuentro con mi querido amigo Pez Pote con el que recordé los principios de su editorial (una de las más interesantes del panorama nacional). Nos reímos mucho con él. Sigue teniendo el mismo ingenio y sentido del humor de siempre. También volví a coincidir con algunos invitados de la otra fiesta: Pez Woody, Pez Mauri, Pez Uli, Pez Urru. Desde la terraza se veía la noche madrileña sobre el Paseo de Recoletos. Yo era feliz saludando a amigos y conversando frivolidades, viendo cómo Pez Ale disfrutaba de todo y Pececilla y yo nos mirábamos con complicidad. Calamar, que siempre va con un tintero en el bosillo para escribirlo todo, me alegró con su entusiamo por la nueva publicación de mi nuevo poemario La prisión delicada en Calambur. No puedo más de impaciencia. Esta semana quizás me hagan una ecografía de la portada. Es maravillloso ver cómo mis amigos literatos y no literatos me están dando todo su cariño y apoyo con mi segundo libro. Pero en fin, a lo que iba.
El sábado también cogí mi submarino y me fui a la fiesta de cumpleaños de mi amigo Pez Lomás. Como siempre, disfruté de la gracia con la voz y la música de todos los amigos. Hubo un momento tan simbiótico cantando que hubo una pareja que aplaudió desde abajo y Pez Lomás les invitó a subir. La pareja se integró como si fueran amigos de toda la vida. En su casa cabe todo el mundo, como en la mía. No se hacen guetos.
El domingo, a otro planeta con mis queridas amigas poetas. Cinco poetas y Pez Pura, que nos arropa siempre con su cariño, comiendo y hablando de la imaginación. Faltaba Pez Mestre con el acordeón para ponernos música. Otro día.
Y después, corriendo a casa de los padres de Pez Fugu, a ver a la pequeña Pez Dafne y Pez Mica. El resto de la tarde lo pasé en familia, jugando con Pez Mica a pintar hormigas y haciéndole aprenderse mi nombre. Hubo un momento que casi me convierto en buscadora de oro, limpiando los cantos rodados de un caminito en el jardín. Era una imagen tan tierna ver a Pez Albita y Pez Rosmarina (mamá y Abuela) sentaditas en el escalón concentradas en limpiar las piedras de hojas, con una serenidad Zen. Lo intenté, pero mi impaciencia y las hormigas hicieron que me fuera a jugar con Pez Mica, que me divierte mucho con su gracia. Mientras, Pez Fugu se balanceaba explicándome las particularidades de la escritura coreana. Pez Fugu es genial, me encanta conversar con él.
Y esta mañana me la he tomado con calma porque me espera una semana muy social. Esta tarde empiezo con Pez Fiori, que ofrece una lectura sobre José Hernández en La Biblioteca Nacional a las 19.00 y no me la pienso perder.
Y ahora, con la sonrisa que se me pone cuando cuento estas cosas, me voy, que tengo que enharinar unos gallos.

miércoles, junio 06, 2007

Poesía a lo Carrie Bradshaw


No hay nada mejor que irse de viaje con una amiga y mejor aún que esa amiga sea mi Pececilla y que el viaje sea la presentación de su libro Un mal ácido en Málaga. Pues sí, me fui con ella el fin de semana pasado, cogí un avión y me planté allí a darle la bienvenida y a ser la más Fan. Vamos que la madre de la Pantoja se queda corta. Eso sí, nos faltó nuestra querida Ale, nuestra tercera mosquetera, pero ya lo hemos arreglado para el próximo viaje a León.
Llegué antes que ella porque a Pececilla le dan miedo los aviones. Pero, si habría ido yo con ella, una experta en riesgo y protección aérea. No si ya dicen que en casa de herrero, cuchillo de palo. Y para palo, el de mi Visa, que estaba más veraniega que el pronóstico del tiempo que se esperaba para Málaga. No es que hiciera frío, pero mi termómetro corporal me exigía la rebeca cada dos por tres. El caso es que con la excusa de que me había dejado la chaqueta en la maleta y ésta estaba en el hotel, aprovechamos para darnos un homenaje por la calle Larios al día siguiente del recital por aquello de que Pececilla y yo conjugamos poesía y frivolidad a lo Carrie Bradshaw. Pero eso sí, mientras recitamos estamos a lo que estamos. Y Pececilla estuvo brillante, no sólo por la presentación que hizo de su libro sino por el recital de sus poemas. Y no era para menos, estaba en la Fundación Generación del 27 delante de su familia malagueña que completó la sala. Ay, mi niña, qué bien lo hace - pensaba yo, como si fuera su Agente literaria.
Fue una noche maravillosa, pese a los nervios de Pececilla por complacer a todos los asistentes. Después nos fuimos a lo que tocaba estando en Málaga; a comer pescaíto con la familia Quílez. Lo mejor, conocer a su prima Pez Tere y a su marido Pez Lolo (las gracias gaditanas). Desde el primer momento que nos vimos nos ahogamos en pacharán y carcajadas. Así llegamos al recital... , aunque nadie lo notó. Pez Yashmina, la hermana pequeña, fue otro acierto, tan involucrada con la escritura que me preguntó por mi trabajo. Le dije que no estaba segura de si podía leerme, ya que tiene 14 años y me respondió, con esa gracia que tiene, que los libros estaban para ser leídos y que siempre tienen algo que enseñar. Pediré permiso a Pececilla.
Después de cenar nos fuimos a tomar una copa con Pez Lolo y Pez Tere y nos tronchamos de risa con el camarero argentino. Pez Tere haciendo de las suyas y Pez Lolo, que se sentía el Malahà de Capotala entre nosotras, protegiéndonos del flirteo. A su harén no lo toca nadie. Se pasó la noche haciéndonos fotos como un japo. Tan mono...
Y el sábado, momento frívolo en la calle Larios y Pececilla instándome a que me comprara todos los vestidos de la tienda. Y caí en un par. En fin, tendré que amortizarlos. Más tarde habíamos quedado con Pez Metáfora (María Eloy), que fue una gran sorpresa. Aparecimos en la Feria del libro cargadas hasta los dientes con bolsas de nuestras compras. Anda que... menuda imagen de poetas. Pez Metáfora es una mujer que atrapa con su discurso sobre la vida y la poesía. Acaba de sacar su nuevo libro Cuánto dura cuanto y os lo recomiendo. Después nos fuimos a comer más pescaíto con ella y nos aturdimos con el rebujito que nos recomendó. Y siguiendo con las jornadas poético-frivolo-culinarias, nos fuimos a casa de la mamá de Pececilla a comernos con ella las mejores alitas de pollo del mundo y probé los caracolessss. Ay, madre, si Mamá Vaca se enterara de que la he traicionado con los suyos.
En fin, que me he enrollado, pero es que no podía dejar en blanco mi aventura con Pececilla.
Ala, regreso a mi tumbona, que el sol se me escapa para comer y suele ser muy puntual, parece un sol funcionario.



sábado, mayo 26, 2007

El Mundo es un pañuelo


Allí me colé y en su fiesta me planté, vino para todos y algo de comer. Lalalalalala.....

Pues sí, Pececilla y yo no pudimos ponernos nuestras mejores galas porque el prisionero se equivocó de nuevo y ya hace muchos años que por mayo era por mayo cuando no hace la calor. Menudo romance el de ir a una fiesta con estas lluvias. En fin, que yo lo arreglo pronto: falda, botas de tacón de aguja que me tienen hoy coja perdida y jersey. Y me quedo tan pancha. Total, ya está la hermana gemela de Peter Pan allí para acaparar la atención (tan mona ella).
Al principio, como es habitual en mi personalidad de zampabollos, lo único que me interesa es el flirteo con los camareros para que no pasen de largo sus bandejas de canapés. El catering demasiado monótono con el minibocadito de queso con membrillo envuelto en un papel que no se come. Lástima. Después, cuando ya he saciado mi gula y me he bebido un par de copas de vino del Penedés, ya empieza a despertarse mi sociabilidad. El puntillo que me da el vino me pone voz de pija. No sé por qué. No es que lo diga yo. Pez jutequero fue el espejo en el que me miré toda la noche. Ay, qué gracioso, me sacó mi lado más tontaina, pero me lo pasé genial contándole mis historietas. Si pez Silvi hubiera estado allí me habría servido de recordatorio "cuenta ésta, cuenta aquélla en que tú...., ésta otra". Me troncho con Pez Silvi. Hacemos un buen dúo de payasa con compinche, sólo nos falta pasar la gorra. ¿Por qué no habré alquilado un mono para esta fiesta?
Como decía, Pez Jutequero fue todo un hallazgo porque, como muchos sabréis, no me gusta hablar de literatura en las fiestas, me encanta frivolizar y parodiarme a mí misma, hablar de las coñas de la vida, reírme y descargar toda la tensión que me produce el proceso creativo, sobre todo si estoy engorrinada con uno de mis personajes, que ya me está cogiendo manía y me va a mandar al pairo y me va a dejar colgada con el final. Nada, que para eso están la fiestas, para hacer el ganso.
El encuentro con Pez Mauri fue un choque de risas e ironías, vestido con su chaqueta de cuero, insistía en que hay que irse a Río. Pues sí, Pez Mauri, llevo años yendo y viniendo de Río a mi Foro o a mi desaforo, que ya no sé que es este Madrid de mi vida. El caso es que el pobre tenía una barbacoa, que supongo sería de churrasco porque no creo que llegara a la carne en su punto.
Y para punto el de la pareja de luna lunera de miel mielera que formaban Pez Reina y Pez Fran, tan bellos, tan elegantes, tan enamorados y tan cómplices. Me encantan, me han enamorado con ese puntillo gracioso, irónico, fashion-vip y sensible que sólo tienen ellos. No sé, no puedo evitar hablar de lo bello.
Bueno, bueno, esperad porque me falta hablar de Pez Woody. Es total, le falta dejarse el pelo más largo y despeinarse con un secador de 2000 w. Es genial, todo un descubrimiento con el que tenemos una cena la semana que viene Pececilla, Pez Design y yo para ver la sesión de fotos de nuestro último recital conjunto. Pez Woody insiste en que soy la poeta de la fotogenia. Prefiero quedarme con lo de genia si no le importa, que mola más. Pez Design también fue un hallazgo, vive en una isla de Vigo y también está enamorado del castillo que Pez Mijose tiene en Miraflores. Ay, que este Mundo es un pañuelo donde todos nos sonamos los mismos mocos.
Y seguro que me dejo a alguien fuera del pañuelo, pero es que me acatarré y no he podido ir a la Feria del libro a ver a mi Pececilla que estará tan mojada como la Leti el día de su boda. Y es que mi princesita no puede ser más afortunada de que su libro tenga tan buen agüero. La semana que viene nos vamos a presentarlo a Málaga, pero eso es otra historia que ya contaré.

Y me voy, que se me pasa la pasta y me da mucha rabia. Y como yo me lo guiso y yo me lo como, pues eso.

martes, mayo 22, 2007

La vida de otros



Acabo de terminar de ver mi serie favorita de esta temporada Six Feet Under. Muchos pensaréis que ya hace tiempo que se acabó, pero es que como sólo veo tres canales de tv, tengo que esperar a que mi Hadita Buena me las pase en DVD.
Durante todo el tiempo que me sobraba de mis millones de cosas que hacer, y que hago a medias, he estado viviendo la vida de la familia Fisher. Yo no salgo en la serie, los espectadores no salimos, pero he estado en su vida de alguna manera. Desde el principio me he ido involucrando en la historia como si fuera parte de esta siniestra familia. Me he reído, he llorado, me he enfadado e incluso he opinado en las discusiones familiares. A veces, me he enamorado de Nate (es un cañón), de David (aunque sea gay, no tiene nada que ver. Total...) y otras de Billy (que está como una cabra, pero me engancha). Brenda me encanta, pero es demasiado intensa y Claire, Claire es mi favorita. Federico me cae fatal, era evidente, es un egoísta. Y Ruth es un amor. Con los demás he tenido mis flirteos, mis simpatías y mis antipatías. Todo como la vida misma, según la época y mi estado anímico. Algunos pensaréis que debería hacérmelo mirar, que se me va la cabeza con la ficción. Pues sí, ¿por qué no? ¿no se les va a medio mundo la cabeza con la vida de un personaje del que no sabemos su existencia y encima mantiene viva su leyenda y va evolucionando con excelentes estrategias de marketing? Pues eso, que a unos les da por los iconos religiosos y a mí por las series americanas. Qué le vamos a hacer, igual es verdad que soy una friky, tal y como le ha dado por denominarme a Papá Toro últimamente.
Hada buena me había anunciado que el final de la serie era muy bueno. Se quedó corta. Es genial, genial, aunque he llorado a moco tendido, que es lo único que logro tender en estos días (dejo la lavadora con la ropa mojada un día más de cuando ha acabado el programa. Me cuesta, me cuesta esto de "mis labores").
Lo de la vida de otros tendrá un porqué, no lo niego, como si no tuviera suficiente con vivir la mía, que ya es intensa. Esto me viene de lejos. Todo empezó con Verano azul, Falcon Crest, Dallas, Los Colby, Bonanza (sigo viéndola en uno de mis 3 canales) pasando por las de mi época menos coherente de enganche serial: Friends y Sex and the City. Con Los Soprano no me pasó (quién sabe por qué).
Recuerdo la adicción que me produjo Friends en su día (no hace tanto), hasta el punto que lo trasladé a mi vida personal y al grupo de amigos. Yo estaba enamorada (como no) de Ross pero mi amigo Pez Nemo me decía que me parecía a Mónica Geller (hermana de Ross y una adorable histérica competitiva sin competencia) por lo tanto no podía estar enamorada de mi hermano sino de Chandler (un soso), pero como a mí no me gustaba decidí que yo era Rachel (que por aquel entonces en la vida real estaba con Brat Pitt. No soy tonta). Mi amigo Pez Nemo, quizás para fastidiarme, me dijo que en todo caso sería Phibi y en cierto modo tenía razón (canto peor que ella y se me ocurren las mismas excentricidades, salvo la de ser rubia). En fin, que casi me voy a vivir a la casa vecina de mi amigo Pez Nemo para recrear el ambiente Friends. Pero todo se truncó cuando acabó la serie y nos enganchamos a Sex in the city.
Con Sex and the city comenzó una nueva era para mí. Sin duda decidí que Carrie Bradshaw y yo éramos iguales. Las dos escritoras y obsesionadas con psico-analizar las relaciones sentimento-sexuales e interesadas por la moda y Manolo Blanik (aunque no consigo comprarme sus sandalias). Y otra vez Pez Nemo empeñado en que yo sea otra: Charlotte (cursi, repipi y monjil. Pero monísima).
Y ahora que se me ha acabado la vida de otros me encuentro vacía, no sé por qué. Quizás me dé por espiar a mis vecinos, aunque es difícil, no tengo patio, que da más juego y donde vivo no se ve ni un alma paseando (bueno sí, pero van en sus deportivos y sus 4X4 y presiento que el tema no me da nada más que para ver cómo llevan y traen a sus nenes al cole. Eso sí, todas rubias de bote y con gafas a lo V. Beckam). En fin. Que le pediré a mi Hada buena que me pase House o lo que sea, si no, me va a dar una crisis existencial. O esto o me tocará tragarme un culebrón de mediodía. Y de ahí al psiquiátrico con acento venezolano. Qué dramón.

martes, mayo 08, 2007

Mamá Vaca cumple años


Hoy es el cumpleaños de Mamá Vaca, el día más importante de mi vida, sin dudarlo, porque de no ser por ese día en ese año a esa hora en esa cama de la casa de mi abuela, yo no estaría escribiendo que es el día más importante de mi vida. Gracias a todos los eslabones que participaron en la cadena que me ha hecho ser y estar aún en este mundo. También gracias a mi padre y a toda la cadena que lo han sostenido, como a un reloj de bolsillo que siempre está en hora, porque son ellos los que apretaron el botón del mi cronómetro y el de hermana Gaviota (gracias a los dos también por esto). Tengo tantas cosas que agradecerle al mundo que un blog se me hace tan insignificante, tan minúsculo, tan poco útil... .
Pero a lo que iba, que se me trastoca la melancolía. Mamá Vaca ha pasado el día, su día, comprándonos regalos, porque a ella le hace más feliz regalar que recibir. Ahora está pasando una temporada en Fuengi, nuestra segunda casa. Allí donde sabe que somos más nosotros porque estamos más juntos. Y allí nos espera este finde para celebrarlo a Gaviota y a mí, que nos pondremos moradas a pescaíto.
Hoy me ha llamado con la gracia aún más joven que nunca. Eran las tres de la tarde y la he regañado por anticiparse a mi felicitación. "Ay, hija mía, es que me faltaba algo para seguir el día y he querido escucharte. La vida, cómo pasa la vida" - me ha dicho. Uy.... que la veo triste y le he dicho que ya teníamos su regalo.
-- ¿qué es?
--Ah, no te lo digo.
--¿Por qué? si es mi cumpleaños.
-- Porque es una sorpresa y te lo damos el sábado.
-- Pero si yo siempre te digo las sorpresas.
-- Tú, porque no tienes remedio.
-- Pues si no me lo dices no te digo qué te he comprado.
-- ¿Qué me has comprado?
-- Es una sorpresa.
-- Venga, dime qué es.
-- Es una sopresa pero te lo voy a decir: un bikini monísimo para cuando vengas.
-- Ves cómo no puedes evitarlo.
-- Ya se me ha escapado. Es que me lo sacas todo, eres una experta.
-- Pero si no he hecho nada.
Y después de insistir un rato ha cambiado de tema para contarme que se ha colado en una promoción y ha liado a todos los representantes para que le regalen una paletilla de jamón y un viaje a Londres. No quiero imaginarme qué les habrá contado para liarlos.
No tiene remedio, es como una niña traviesa que siempre se ríe sin saber de qué porque no le hace falta.
Gracias Mamá vaca por haber nacido.

martes, abril 24, 2007

El adjetivo de la vida


Últimamente me ha dado por pensar en las cosas que merecen la pena de la vida y las que no. La vida no es tan complicada me dice siempre Mamá Vaca. Hay que tomárselo todo con humor. -Entonces, Mamá Vaca, ¿en qué quedamos? ¿me la tomo en serio o con humor? y por cierto, ¿qué es tomarse la vida en serio? ¿qué es serio?
Y Mamá Vaca me mira y me dice:
- Ay, hija mía, hacerse tantas preguntas es tomarse la vida en serio.
- Ah, vale, me callo.
Y una de las cosas que merece la pena, entre muchas, es una historia en la que nos hemos envuelto unos cuantos amigos. Podéis encontrar la historia aquí (un blog) y leer la cadena de comentarios. Todo comenzó con Gaviota que vino de Berlín y quería ver a Hada Buena y otros amigos pero también quería ver a Julio Espino, así es que los reunimos a todos en la Tetería de la abuela. Hada buena y Julio Espino no se conocían y les presenté. ¿Y cómo no iba a decir que Julio es poeta y acababa de publicar otro libro? Entonces un señor, al escuchar la palabra poeta se acercó a preguntar. Y de ahí comienza la historia a la que me refería antes y que podéis leer en su blog.
Y otra cosa que merece la pena es tropezar porque donde hay tropiezo hay herida y donde hay herida hay vida. Claro que sería mucho más fácil caminar con una asfaltadora alisándonos el camino. Yo, que tuve que aprender 2 veces a caminar sé qué significado tiene dejar de hacerlo, aprender de nuevo y tener conciencia de que la vida me dio la posibilidad de caminar pero también me la puede quitar. De la primera vez que aprendí a caminar no me acuerdo, pero sí de la segunda. No había nada más importante en mi vida que dar dos pasos seguidos sin dolor, ducharme de pie, subir las escaleras, sentarme de rodillas, ponerme en cuclillas, doblar las piernas, etc... Pero lo más importante de todo esto, ahora que camino y hago todas esas cosas, ha sido la toma de conciencia y el aprendizaje tras la caída. De no haber sido por esto no sé quién sería ahora. Todo esto viene a cuento por alguien que se ha caído y está magullada y dolorida. Yo no sé qué hacer para ayudarla porque por mucho que intente curar su herida con un algodón lleno de mercromina no se le va a quitar el dolor. Pero sí puedo decirle que al fin y al cabo esta herida no tiene mayor importancia, es ley de vida, la sangre se secará, le saldrá una costrita y se caerá en unos días y esa herida no será nunca un estigma, es sólo una pequeña caída en el trapecio de la vida. Tómatelo con humor, como dice Mamá Vaca, que es muy sabia, y piensa que tiene su punto de gracia si le quitas la gravedad de la mano que te hizo caer (que es la que amputaría). Te diría tantas cosas para que entendieras que la vida tiene su propia importancia y no la que nosotros le damos. Y una de las importancias de la vida es a la que se refiere Pez Espino, el poeta (véase blog antes aludido). Y otra de las importancias son adjetivales al puro estilo de Huidobro que decía que el adjetivo cuando no embellece, mata. Así es también la vida, un puro adjetivo.

lunes, abril 09, 2007

Gaviota y los gladiadores


Gaviota acaba de coger el avión para Berlín y en el cielo hay lágrimas de lluvia. Hemos pasado la semana santa como manda la tradición: tumbadas en el sofá con Papá Toro y Mamá vaca viendo películas biblicas como las cuentas de un rosario televisivo. En Málaga hacía frío y las mantitas nos daban la intimidad de la familia. Nos hemos comido todos los pescaítos de la Costa del Sol, que era la costa del frío y del viento. Y a Mamá vaca le ha dado por el marisco, no ha parado de cocinar gambas a la plancha y langostinos, almejas, conchas finas, coquinas, y un largo etcétera. Y las cenas en Casa Juan en La Carihuela, el Filemón y La Carihuela chica. Se nos puso cara de fritanga y nos la llevamos al avión.
Ayer regresamos a la gran urbe, en un vuelo corto y entretenido. Gaviota y yo nos sentamos en asientos separados, pero fue un vuelo muy gratificante; a mi lado estaban sentados dos peces encantadores que se interesaron por mi escritura china, uno era pez Gallo y el otro Pez Cumplido. Ambos me hicieron el vuelo más agradable. Pez Cumplido me quitó unos cuantos años de encima y me ofreció su lado más sensible al diferenciar a los poetas de los políticos y pez Gallo nos recordó una frase de Ortega y Gasset que decía que el mundo debería estar en manos de los hombres de letras y de los intelectuales. Ay, Dios mío, pensé yo, qué sería de nosotros si así fuera. Pero lo mejor de todo fue su carisma, su sencillez y su sentido del humor irónico. Es fantástico descubrir estas cualidades en alguien a quien imaginas más hermético y un poco aburrido de dar la cara en su profesión, con el rictus algo cansado de hablar de lo mismo (eso pensé al conocer a Pez Ámbar; el rey del carisma) y de que todos le pregunten si ya ha encontrado el tesoro. Cuando era pequeña imaginaba que los hombres de traje y corbata no bailaban. Qué estupidez, pienso ahora, pero lo pensaba y de vez en cuando se me ocurren estas cosas tontas (sigo siendo algo naïve) y no lo puedo evitar. Será que sufro de hipermegaimagination.
Y al llegar a Madrid tuve otra agradable sorpresa y otro descubrimiento: Pez Martina, que rima con Argentina, su tierra. Nos juntamos algunos de lo peces del acuario poético: Pez Espino, Pez Fiorilli, Pez Ávila, Pez Martina, Gaviota y la Vaca Marina (yo). Al ver a Pez Martina sentí como si fuera antes. Me recordaba a una vieja amiga de la que no recuerdo el nombre y me salen chispas de forzar el motor de mi cerebro. No lo logro, pero.... estoy en ello. Sí, al verla sentí como si fuera antes y cuando me despedí de ella sentí como si aún nos quedara mucho después.
En fin....

sábado, marzo 31, 2007

La caja china

Acabo de crearme un nuevo blog llamado Cuentos chinos para practicar la lengua china. Pero no os preocupéis, incluyo la traducción en español.
Los poemas y cuentos son de mi creación y voy empleando el vocabulario que voy aprendiendo en chino. Los pienso en chino y después los traduzco lo mejor que puedo. Así es que me siento como una niña que escribe poemas y cuentos con palabras nuevas. Es una sensación maravillosa.
Espero que los disfrutéis.

http://lacajachina.blogspot.com


martes, marzo 27, 2007

Mi suerte


Hoy llueve y yo sigo en la cama mirando el jardín; las hortensias ya están naciendo y el laurel ha florecido. El laurel me lo regalaron mis padres, los más superticiosos del mundo. Y esto me hace pensar en que yo no tengo nada que ver con mi logros en la vida. Cuando estudiaba en la universidad aprobé sólo porque mi madre encendía unas velas mientras me examinaba. No sé si atribuírles al santo de las ampollas en los codos y al santo de las noches en vela mis buenas notas, pero lo cierto es que las velas de mi madre siempre han funcionado. O yo siempre consigo lo que quiero o las velas de mamá vaca son la pera. Con Gaviota ocurría lo mismo. Una vez Gaviota rompió con un novio que no convencía mucho a mamá vaca. Cuando Gaviota llegó a casa se fue directa a la cocina a preguntarle a mamá vaca si ella tenía algo que ver con su ruptura. Mamá vaca me miró primero a mí y después a ella y le dijo: hija, no sería el hombre de tu vida.
No sé de dónde se sacaron mis padres que el laurel en la puerta de una casa protege. Un día aparecen en casa con el superlaurel y me tocó sacrificar una abelia maravillosa para dejarle el sitio al árbol. Por aquel entonces yo tenía muchos problemas con la casa (demasiados) y el laurel me protegió. De pronto todo se fue solucionando hasta que se acabó la mala racha. Vale, vale, mamá vaca, tu laurel tiene poderes y mis gestiones no tuvieron nada que ver. Mamá vaca es muy convincente. Una vez salió a comprar con el monedero en la mano, no sabía qué bolso escoger y acabó llevándose sólo el monedero. "Total parar ir en frente". Antes de entrar en la tienda se encontró con una vecina y se pusieron a charlar. Mamávaca no sabía qué hacer con el monedero y se lo colocó debajo del brazo. De pronto pasa un chico joven por su lado y se lo roba. El chico estaba entrando en el coche, cuando de pronto mamá vaca comienza a pedirle a gritos que le tire las llaves que están en el bolsillo pequeño del monedero, que tiene que entrar en casa y su marido no está. El chico la mira, abre el monedero riéndose a carcachadas y le lanza las llaves de casa. Mamá vaca le dio las gracias y todos contentos. Qué le vamos a hacer, es así.
Este fin de semana también ha sido maravilloso, pero lo cuento después, que ya es hora de levantarme de la cama y prepararme un café.

lunes, marzo 19, 2007

Acuario de río


Y encontré la paz en el río y allí sobre unas rocas de granito nos convertimos en piedras. No sé cómo hablar del fin de semana pasado junto a mis pececillos, más cercanos que nunca. Pocas palabras y muchas sensaciones. Hubo risas, muchas risas, hubo juegos, muchos juegos, hubo confidencias, abrazos, calor del fuego, siestas con la voz de Cernuda, excursiones a la cima, cine, poesía, canciones de viejos mitos argentinos, tangos, mucha comida, fondue de chocolate en cascada, desayunos en familia, paz, encuentros, Lis, sorbete de limón, más amigos el domingo, silencios, abrazos, muchos abrazos, complicidad, secretos, el queso de Toledo, escalibada y cordero, mecedoras, discos de vinilo, hamacas, bosques sagrados. Tres días de todo esto y ahora me sonríe la melancolía.

martes, marzo 13, 2007

Fémina



Y otra presentación.
Un día después de la lectura de Santiago Tena, tendrá lugar una mía Beatriz Russo (el burro delante) junto con las poetas Cecilia Quílez y Gracia Iglesias dentro del Festival Fémina para conmemorar la bendita existencia femenina en el mundo.

¿Dónde, dónde?
El recital tendrá lugar en El café El despertar.
¿Cuándo, cuándo?
El 14 de marzo
¿Hora, hora?
A las 21.00h

Así es que, damas de todas las cunas y alcurnias y caballeros que nos adoráis por el mismo hecho que celebramos, acudid a cualquiera de los recitales organizados por el Festival y escuchadnos, que tenemos que contaros muchas cosas, compañeras del alma, compañeros.




lunes, marzo 12, 2007

Santiago Tena

Queridos amigos,
os invito a la lectura poética de mi colega y amigo de versos y blog Santiago tena a quien tendré el gusto de presentar.

¿Dónde?
En la tertulia de Rafael Montesinos en el Colegio Mayor Ntra. Sr. de Guadalupe.
C/ Séneca, 4
www.fundacioncolegiosmayores.org

¿Cuándo?
El martes 13 de marzo
¿A qué hora?
A las 19.30h

Si queréis saber algo más de este poeta, podéis visitar su blog.

Os espero


Presentación de Santiago Tena


PRESENTACIÓN DE SANTIAGO TENA


La verdad está en el caos, pero está. Y hay una verdad que trasciende a todo lo humano, una verdad que es divina, una verdad que es amor o una verdad que es la misma poesía.
Santiago Tena quiere encontrar esa verdad, en el amor vestido de humano, de Dios y de poesía. En sus versos y en su prosa quedan las huellas de esa búsqueda. La palabra es una muestra empírica de esa búsqueda constante porque (dice) El camino es fe y fe son mis pasos. Pero para caminar hacen falta dos piernas, o una pierna y un bastón o quizás baste sólo esa fe de la que él se ve colmado. Santiago es una especie de Caballero Zifar que se refugia en la montaña y escucha al ermitaño. Y ese ermitaño es una voz que le ilumina cuando todo es oscuridad. El poeta duda, pero tira su espada y vence la dura prueba de frenar sus pasos. Como Zifar cuando se encuentra con Ribaldo, se fortalece porque él Ha de vencer. Convence la esperanza, porque, dice, No hay paz sin fe en la paz y lucharemos sin fin y sin cordura, derrotados y mansos lucharemos pues aquí estoy yo, sin tregua, sin espada, heme aquí, resistente en mi firmeza, aquí mi salvación y mi combate. Y esta búsqueda incansable la emprende por las veredas del soneto con su libro La mansedumbre calculada, remitiéndonos al siglo de oro en su forma y en su esencia pero con una voz contemporánea. Una voz puesta al día, pero una voz en diacronía, sin romper el continium que un día dio a luz al primer verso. Porque al fin y al cabo, la poesía sigue fiel a la voz primigenia que le dio forma. El amor en todas sus versiones, simpáticas y antipáticas, sinónimas y antónimas es la mano que escribió el primer verso y esto Santiago lo sabe y afirma que “Casi sin darme cuenta de que escribo, he de escribir, sin ser yo quien escriba”, aunque para ello tenga que errar porque el error es el que da validez a la verdad, porque no hay verdad si no hay error, por eso No han de perderse nunca los fracasos dice el poeta.

Santiago Tena ama la libertad y a veces esa libertad está en el sueño, en el verso libre verso porque, parafraseando, él tiene la eternidad para ser libre y ésa es su condena. Quizás por eso, la segunda parte del libro La mansedumbre calculada haya entrado en el éxtasis del sueño. Quizás su poema Kubla Khan haya surgido del modo que le surgió al poeta mexicano Julián Herbert que concibió su poemario en una noche de insomnio en un motel de carretera llamado Xanadú o quizás Santiago tan solo fuera inspirado por la lectura nocturna de Coledrige. Santiago Tena teme el abandono del pensamiento, de esas ideas nacidas en el sueño que han de ser olvidadas al despertar. Dormir es perecer del genio vivo. Lo cierto es que se abre una segunda parte del libro en la que se cuestiona la realidad física con ecos del siglo de oro y de La vida es sueño de Calderón de la Barca. Mientras pienso y contemplo mi mismo pensamiento, me miro contemplándome a mí mismo y ya no sé quién mira, quién se mira. El poeta perdido quizás bajo la Cúpula del placer de Kubla Khan o en algún paraíso perdido, portando su bastón de peregrino en su propia ruta Xacobea. Yo sé que no estoy aquí. Por más que miro y busco me encuentro y no me encuentro y no hay ya paz, ni yo, ni voluntad que encuentre voluntad. Y la mansedumbre del poeta se revela como condición sin la cual no es posible la paz ni la verdad. Él tiene conciencia de la divinidad en el ser humano puesto que humano es lo que es divino dice en un poema, él lo sabe, él conoce la paz que te hace falta, lo que escondes en ti y yo te revelo porque Dios es un duende bueno que nos quiere. Y a diferencia de la muerte añorada por San Juan de la Cruz para encontrarse con Dios, Santiago Tena ve la salvación, la solución de todo aburrimiento a través de ella no como camino directo a Dios sino como resolución de la vida, como revelación de la voz del espíritu que habla y del poder que les acerca. Sólo a través de la muerte se sabrá si es cierta la leyenda que lo inmortaliza y en qué hemos de acabar. Porque No hay verdad y mentira en creer ciegamente que cabe salvación de toda la miseria inevitable. El sol es sólo un cúmulo de angustia.

Y Santiago Tena quiere ser un guía, una suerte de héroe en la epopeya antigua de la vida. Será tu capitán si se lo pides (¡Oh Capitán, mi capitán! clamó Wiltman un día), Será tu capitán – repito-- en el club de los poetas vivos, el carpe diem de la vida que no pregunta si hay mañana porque en el mañana está la nada y No hay ficción que no lleve hacia la nada..// Partimos de la nada y nada puede hacerse sin nosotros, dice el poeta insistiendo de nuevo en que humano es lo que es divino. Pero lo importante es la lucha, no dejarse vencer. Así lo confiesa cuando dice que quiere ser el primero entre los hombres en saber que es verdad lo que no es miedo. Y con la dignidad a lo Ray de Blade Runner nos confiesa que ha recorrido sendas que no mueren y que sigue viva su lucha y aunque el universo entero sea una novia infiel, él seguirá renaciendo porque quien nace de lo nuevo, nuevo nace y él es un genio irrealizable que quiere trabajar sin concesiones, ceder al desaliento y reemprenderse.
Y en medio de todo el caos, que ya no sorprende al hombre, hay una verdad, como un templo, el templo quizás en el que debería guarecerse todo fiel: el de la felicidad.

Dios sufre
Para que nadie
Pueda echarle en cara
Que es feliz
(que lo es)

Y Dios tiene sed, como revela Santiago en su poemario Aunque Dios tenga sed. Y si dios tiene sed, Santiago tiene sueño porque dormirse es una forma de esperanza y se echa la siesta con Dios, al que también le ha entrado el sueño de la vida. Ahora Santiago es un Segismundo que no despertará hasta que el sueño se haga vida, vida que no nos basta. Despertamos para vivir el calvario que nos lleve de nuevo a la salvación mediante la muerte de la conciencia. El poeta busca lo que no espera encontrar, pero es la búsqueda en sí misma la razón de seguir buscando. Porque mientras busca escribe y mientras escriba habrá esperanza, habrá poesía. Porque como dice en un poema Tal vez haya otro mundo y una vida que explique sus razones, una sinceridad que escriba en verso… que merece la pena encerrar el aliento en palabras que cuenten que la vida era esto y que no podemos evitar seguir viviendo. Porque al fin y al cabo sabemos que hay esperanza porque alguien no lo dijo, sabemos que es posible la salvación porque hubo alguien que nos lo dijo. Solo somos palabras dice Santiago, quizás aquí resida lo divino. Dios es autor de un libro que no escribió porque para eso estamos los humanos. El error del poeta es suponer que hay un hombre que escribe, cuando lo que está escrito es más real que él. La escritura como vehículo de transmisión divina. Aquí reside la mística del poeta, al intentar expresar lo inexpresable, lo que se explica a así mismo. Quizás por ello sea necesario un desdoblamiento en carne y espíritu. Carne para darle forma al poema y espíritu para dotarle de su sentido. Santiago ansía la transmutación con sus versos, la metamorfosis kafkiana de verse él convertido en poema Hay un poema aún que no se ha escrito y el poema soy yo. Y un día, ya despojado de su cuerpo, será él a lo largo de los tiempos; alcanzará la eternidad, la inmortalidad de ser poema, de ser papel sus huesos. Es el afán de ser el que quiere en palabra convertirse.
Y al final de este magnífico libro está la parte que le da título al poemario Aunque dios tenga sed. Es como si hubiera llegado al final del peregrinaje con su lento decir poco a poco, porque también el cielo se hizo poco a poco. Santiago ha encontrado lo sublime en esta última parte. Santiago busca a Santiago y lo ha encontrado siguiendo quizás una ruta predeterminada, una ruta que se sigue sin saber por qué, como la poesía que se escribe sin saber por qué, como tantas cosas que existen y ocurren sin saber por qué.
Éste es el último libro de Santiago Tena editado, pero aún le quedan muchos lugares por los que peregrinar y estoy convencida de que Santiago tiene su atuendo penitencial ya preparado. Creo que el poeta es lo que escribe y dime que escribes y te diré qué eres. Si esto verdad, puedo afirmar que Santiago Tena no sólo es un gran poeta por lo que escribe sino también un gran hombre. Y si no, visiten su blog y comprueben cómo se hace un poeta queriendo, cómo se hace un amigo queriendo y cómo se hace una vida trascendiendo.

Beatriz Russo

domingo, marzo 11, 2007

Sábado a lo Sims


Hay veces en que el mundo parece estar espiándome. Ayer mismo me sentí como en un video juego interactivo jugado por algunos de mis amigos. Yo estaba triste y vagaba por la casa de un lado a otro sin saber muy bien qué me apetecía hacer: si seguir viendo Ojos negros y el papel tan impecable que hace Mastroiani, seguir con la presentación del recital de Pez Tena, continuar mi novela, escribir en el blog, comerme una bolsa de palomitas, preparar mi recital del miércoles, etc... Pues nada que hacer porque éstas eran parte de las opciones de mi videojuego de sábado por la tarde. Había varios jugadores con el tele joystick móvil: Pez Olmo, Pez Figurín, Mamá Vaca, Gaviota, Pez Producer y Pez Sílvia.
Primero apretó el botón Pez Olmo y estuvimos hablando una hora sobre cómo es la vida. Hacía casi un año que no hablábamos, no sabemos muy bien por qué, pero había pasado un año y justo eligió ayer, que yo estaba tan triste. Como es muy graciosa, me alegró el rato que hablamos. Después, me encontré más animada y decidí escribir a uno de los realizadores que más admiro desde hace años y contarle las últimas novedades de mi vida. Y entre ellas hacía referencia a la presentación del disco de Pez Sílvia Comes. Justo en el momento que lo envío, le toca el turno a Pez Sílvia, que me llamaba desde su casa de Menorca y me dice: Escucha. Yo escucho cómo se aleja del teléfono, agarra su guitarra (parece que la estoy viendo) y comienza a cantar uno de mis poemas más desgarradores, quizás el que me hace estar triste de vez en cuando. En fin, que me quedo pasmada, no por la novedad porque ya lo ha cantado públicamente varias veces, sino por haber sido un momento tan acertado. No temblé, esta vez no temblé ni me emocioné tanto como otras veces, sino que sudé como un pollo. Después seguimos hablando y me dice que precisamente hacía un rato que estaba viendo fotos del realizador al que yo tanto admiro y escribí. Será casualidad o telepatía. O quizás que las buenas amigas presienten cuándo las necesitamos (que ninguna se lo tome a mal si no tuvo el impulso de llamarme o de pensar en mí). Después colgué. Me tocaba a mí mover ficha y llamé a Pez Figurín para ver la hora de nuestra cita y después le tocó el turno a Pez Producer, que se apuntó a la cena.
La cena fue muy divertida y muy interesante. Pez Producer va a rodar otro corto (dirige él) y estamos ansiosas por que empiece. La cena fue asquerosa pero nos divertimos mucho. Después, nos fuimos Pez Figurín y yo al Contra (porque no estaba Hada Buena, que estaba en Roma. Jamás consigo coincidir con ella). Allí, otra casualidad, nos encontramos a Pez Carlinhos y su millón de amigos (de la casualidad no puedo hablar, pero fue una sorpresa sorpresiva). Luego conocí a un pez muy simpático que ya me pillaba con mi momento Imagination, y aprovechando que proyectaban un video de Sabina, le dije que era su prima y que estaba enfadada con él porque era demasiado protector conmigo y que estaba harta de él y su manía con los cubiertos de plata. El pez era muy simpático, pero yo no podía remediar el impulso de inventarme alguna historia. Es una faceta muy conocida por mis amigos, que me siguen el rollo. Quizás, la curiosidad le haya traido hasta este blog y lo descubra (no te lo tomes a mal, fue muy divertido y qué más da si el fin último es la risa).
En fin, que la partida de ayer se acabó a altas horas de la madrugada y hoy tampoco he sido capaz de hacer nada.

viernes, marzo 09, 2007

Mamá Vaca


Mamá vaca no deja de sorprenderme. A veces pienso que si Almodóvar la hubiera descubierto, se habría llevado más Óscars. Siempre me ha impresionado su gran sentido del humor. La vida junto a ella es pura diversión. Papá toro es el andaluz, pero la gracia la tiene ella, la castiza, la que fue portada del ABC porque era la chulapa más guapa de la Verbena de la Paloma. Ya de pequeña montaba sus saraos en el colegio de monjas. Antes de empezar las clases le daba por subirse a la mesa de la profesora a bailar claqué. Le hacían corrillos mientras ella abollaba la mesa con sus chinchetas.
Para que os hagáis una idea, un día me despiertan por la mañana unas risas estrepitosas que provienen del salón. Me levanto somnolienta y veo a mi mamá vaca partiéndose de risa en el sofá, sola, completamente sola. El ataque de risa se agudizó y me contagió. Pasamos cerca de quince minutos riéndonos de sus motivos, anónimos, pero sus motivos. Cuando por fin dejamos de reírnos, se me ocurre preguntarle la razón de su imparable risa y me responde que no se ríe de nada, que son sus nuevos ejercicios abdominales. ¿Ejercicios abdominales? le pregunto extrañada. Ay, hija, que no estás puesta, un médico ha dicho que reírse es muy saludable y que hay terapias de la risa, así es que ella lo hace en casa, no va a pagar para reírse. Ala, hija, mañana nos reiremos un poquito más que tengo que irme a la cocina a preparar la masa de las croquetas.
Todo esto viene a cuento porque hoy mi madre ha vuelto a hacer de las suyas. Tendría que abrir un nuevo blog para hablar de mamá vaca y sus excentricidades. Pues resulta que hace algunos días que la están llamando por teléfono de una compañía de seguros para hacerle un seguro de muerte. Mamá vaca no soporta esa palabra y cambia siempre de tema en cuanto se la menciona alguien. Como no se atreve a decirle que no, porque la chica que la ha llamado es muy maja, le ha pedido que la llame al día siguiente porque lo tenía que consultar con su marido. El pobre papá toro, que le sigue siempre el rollo a mamá vaca, esta vez le ha dicho que él no se iba a morir, al menos no lo tiene previsto hasta dentro de 20 años, pero como la chica es tan maja, mi madre no se atreve a decirle que no y se pone a contarle su vida. La señorita de la compañía de seguros comienza a reírse sin parar durante diez minutos, hasta que mi madre se da cuenta de que está hablando con una mujer trabajadora y le pide que la llame al día siguiente, que ya convencerá al cabezota de su marido. La señorita se despide a carcajadas y le dice que no se preocupe, que si no quiere hacerse el seguro que no importa, pero le pide que la permita llamarla de vez en cuando porque se parte de la risa con ella y le hace más fácil el trabajo. Ya todos en la oficina quieren conocerla. Creo que voy a pensar en la posibilidad de alquilar a mi madre por horas, seguro que da para más que la poesía.

miércoles, febrero 28, 2007

ELLAS CREAN

Mañana jueves 1 de marzo, tendrá lugar el recital Ellas también cuentan, que promete ser maravilloso y exquisito. Doy fe porque sé cómo está organizado y además entre las poetas está mi querida Pececilla, cuya voz y palabra no tienen precio.

¿Dónde?
Pues es El Insituto Cervantes
¿Hora?
A las 19.00
Entrada libre

Espero que hagáis un hueco en vuestra agenda y lo disfrutéis.

De la prensa:

"La literatura vuelve a tener protagonismo en "Ellas Crean" con un encuentro entre poetas españolas y africanas que se celebrará el 1 de marzo en la nueva sede del Instituto Cervantes. Allí se citarán reconocidas mujeres de las letras como Isel Rivero, Cecilia Quílez o Agnés Agboton (ciudadana de Benin, residente en Barcelona), así como la cantante contralto mozambiqueña Sonia Mocumbi, que se encargará de poner música y voz al encuentro".


lunes, febrero 26, 2007

Presentación de Un mal ácido



UN MAL ÁCIDO

Cuando Cecilia me pidió que fuera una de las presentadoras de su libro Un mal ácido, di un bote tan alto que me colé en la casa del zapatero de Cecilienta (porque todos los poetas tenemos algo de cenicienta antes de publicar, limpiando con nuestros mejores guantes de goma los fogones donde se cuecen nuestras vísceras, dando cera al suelo para que los resbalones sean al menos brillantes) y pensé “mi amiga me pide que presente su libro y yo ahora me siento la diseñadora de sus zapatos en su segundo baile de Gala, ¿y si se los dejo pequeños y le aprietan y le hacen rozaduras y tuerce el gesto y el príncipe no quiere bailar con ella por mi culpa?”. “Si al menos fuera Manolo Blanik (ella y yo compartimos ese punto frívolo por Sex in the city y Carrie Bradsaw), el éxito de esta noche estaría garantizado” y si no el marketing se encargaría de que así fuera. Pero no lo soy y aquí no hay marketing que valga y no importa, porque no hace falta ser un diseñador de moda para que Cecilia baile con el príncipe. Eso se lo dejamos para los que no saben bailar solos. Ella ya ha sido elegida en este baile de versos que es la poesía, la horma de sus zapatos me la da ella con su libro. Y hoy tiene un príncipe con quien bailar (qué mejor príncipe que Mestre) y una dama de compañía, yo, (qué mejor dama de compañía que una buena amiga).
Y ya aclarado que hoy presento a una princesa, hablaré de su vestido o de su ropa interior, no de su lencería: la interior, la que no se puede ni lavar ni planchar y no es desechable porque el alma no es desechable.
Un mal ácido es un título muy acertado para este libro que consta de dos partes: Un mal ácido y La mano en la Fuente.
La poeta es breve, tan breve como el regurgitar de una comida mal ingerida, que produce una quemazón similar al del reflujo en el esófago. Y ha de ser así, como un banquete que se disfruta aun sabiendo que después quizás sea necesario un antiácido. La poesía no ha de pasar inadvertida, ha de devolvernos la piel perdida para que se siga estremeciendo y se le ponga a uno/a el vello de punta. Y Cecilia sabe mucho de esto; de estremecer y de poner los pelos de punta.
Cuando uno decide abrir este libro, aun sabiendo lo que le espera, no puede dejar de leer porque en el fondo aquí están escritas las miserias. La misma miseria que pudo haber vivido Jesucristo en la última cena. La historia de una traición tan despiadada como la de Judas.
En la primera parte la poeta soporta el dolor, se retuerce entre los versos con un angustia a veces serena, con la indigestión de Un mal ácido, con un dejarse llevar porque después de esto ya nada importa, se aplicará la irrigación. Le han roto una mejilla, sólo le queda resistir sobre la otra mejilla, la del sueño “el mundo está loco, yo me duermo”, “ Sólo entonces puedo dormir, quedarme en el mundo de los cuerdos”. La poeta se recuesta sobre un diván y mañana Dios dirá, las heridas sólo tienen la cura del sueño. Y a lo Scarlett O´Hara piensa que ya lo hará mañana, por eso sale a la calle con su lista de tareas imposibles en una ciudad donde incluso morirse es un milagro. Y esa calle tiene un mercado donde podrían venderse sueños y en cambio se subastan cabezas al mejor postor. Mientras, ella jura no hablar del frío, pero aquí está con él, como mientras, ella podría jurar no mostrar sus cicatrices, pero ahí siguen en su piel. Y de entre todas las cicatrices la peor es la mentira. Y digo yo: ¿por qué la traición no se vistió de boa desde el principio? ¿para qué tanto baile de serpientes si ella nunca tocó la flauta? Y la traición también se vistió de Judas, pero equivocó el veneno, no era mortal. Qué ironía. Una vez le dijo una monja “qué poco aprendes… qué poco comes… qué poco rezas” Ay, amiga, ¡Qué difícil es pedir la absolución por pecar de inocencia!
Y la cura del sueño llega a su fin en la segunda parte, La mano en la Fuente, donde la poeta toma conciencia de esa traición y se despierta con la resaca del mal ácido, como si esa mano traidora le hubiera salpicado con el agua fría de la fuente. Sí, se despierta, no como el ave Fénix, que está ya muy visto, sino como una mangosta destructora de los huevos de cocodrilo. No más cocodrilos.“Desnuda, no se detiene. Corren tras ella”, corren tras la poeta que de pronto se detiene. Ya ha llegado, se da la vuelta, desenvaina el verso y se revela con una acertada “tetra” de esgrimista en cada poema: “Tú, la ciega mentirosa, me cogiste las medidas con la suerte del idiota” touchée “Caminarás per eternum a horcajadas, y en el trasero una astilla puñetera, falo mentiroso que tú creíste poseer” touchée “Aguanta y mírame, tú, la indigna” touchée “ Pasa, inevitable perfidia remuévete dentro del laberinto intestinal”. Fin del duelo. ¿Clemencia? Ahora la traición sufrirá el juicio y su castigo en la noche sempiterna de San Juan.
Con una voz directa, que se funda en el alfa de los pasajes bíblicos (primera constancia, creo, de la primera traición), en el sentir de quien no le hace concesiones al verso y cree en la palabra y su liason con el sentir más íntimo, un sentir de cualquier drama que nunca pasa de moda porque el amor, el odio o el dolor nunca pasan de moda, tan reales como la vida de cualquier ser humano de antes, de ahora y de después, que grita cuando le pellizcan, que se defiende con las manos, que traspasa muros de serpientes y escala torres infinitas porque está en juego su honor. La verdad está por encima del perdón y el verso es su mejor aliado. Su dignidad de mejor poeta y mejor mujer se refleja en Un mal ácido. Porque aquí están todos los conjuros, la fe en la justicia y el paralelismo con la condena bíblica. Pagarán los pecadores sus pecados, los traidores sus traiciones con una condena inapelable. Y la poeta se librará porque ella posee la suerte de Lázaro. Piensa esto, le dice, soy muchas cosas que tú no podrás cambiar, por muchos rostros, por muchas vidas que te queden. Yo me levanté más de una vez y aún ando”. Y me llega la voz de su invocación, el grito de Scarlet O´Hara de nuevo, un grito de ovarios a modo de “A Dios pongo por testigo que nunca más volverán a hacerme daño” y magistralmente cierra el poemario:
“No más perdón, no más arena en el reloj. Silencio, Silba. Una gota de agua en los cristales. Amanece”
El viento se llevó muchas cosas, sí, pero en este libro, Un mal ácido, está escrito a conciencia lo que no pudo llevarse.

Beatriz Russo, 2007

viernes, febrero 02, 2007

Habana-Arte nuevo de hacer Ruinas




Gaviota tiene un amigo que se llama Florian. Es alemán y ha hecho una Gran película sobre la Habana. Ayer fue su estreno en Berlín y como me suele ocurrir que no poseo el don de la ubicuidad pues me lo perdí. Afortunadamente existen otros medios para saber de qué va la cosa. La página de la peli está en alemán, pero se puede entender dónde pinchar y cotillear. Agradezco mucho a artistas como Florian, cuya sensibilidad y entusiasmo nos acerca a una realidad en ruinas. Yo, que he estado en la Habana muchas veces, entiendo perfectamente lo que Florian y su equipo nos pretenden transmitir. Muchos de vosotros también lo entenderéis porque existe una conciencia colectiva sobre lo que allí ocurre, una conciencia aletargada, casi aterrada y oprimida, aunque de vez en cuando alguien abre la boca y nos lo grita para que no se nos olvide, para que no pensemos que es una batalla más de abuelo de posguerra. Hay un artículo excelente sobre el Arte de hacer ruinas que merece mucho la pena. Y ahí os dejo el Making of para que lo disfrutéis.

REVISTA PARÉNTESIS


Mis queridos amigos de la editorial Mar Futura presentan su nueva revista (PARÉNTESIS).
Le he echado un vistazo y he visto que entre los poetas visuales está uno de mis favoritos: Julio Reija. Me imagino que el resto será también delicatessen. Ya os contaré, la tendré esta noche en mis manos. La presentación será en el Circo de Pulgas; un centro de difusión poética undergroung que me recuerda mucho a los centros de cultura del Berlín del este que tanto me fascinan. Allí veré a mis queridos Carlos Ávila, Fiorilli, Espino, Julio Santiago, Marc, Iñaki, Escarpa y un largo etcétera de amigos que espero encontrar.
Circo de Pulgas
C/ Jesús y María, 21
Lavapiés
A las 21.00h

miércoles, enero 31, 2007

sílvia comes

Mi querida amiga Sílvia Comes por fin ha editado su nuevo disco. La presentación fue en Luz de Gas en Barcelona.
El viaje fue un revival de dos amigas que hacía mucho tiempo que no compartían un vuelo (la vaca que escribe y pez Musa). Pez Musa y yo nos embarcamos en un fin de semana inusual.
Nada más aterrizar comenzó el caos de la cuenta atrás. Discutimos con un taxista fumador que encendió su cigarrillo. No quisimos ir con él. Los demás taxistas se unieron al complot. Por fin un taxista despistado nos llevó dándonos la razón. Fuimos a casa de mi amigo Pez Yogui (era donde me alojaría) y mi sorpresa fue que me abrió la puerta un perro. Sí, fue así, porque era tan grande que no logré verque su dueño estaba detrás. Luego me enteré de que es el perro más bueno del mundo. Nada que hacer; me muero de miedo. Entré en la habitación de mi amigo y había un gato por la casa. ¡¡¡Horror!!! soy alégica a los gatos. El amigo de mi amigo Pez Yogui fue muy amable en bajarme la maleta de nuevo. Mi amiga Pez Musa seguía esperándome. Quería cerciorarse de que todo iba bien. Nos fuimos juntas a su hotel (Hotel Pulitzer) y me enamoré del Hotel (véase la explicación en su web de por qué no fuimos capaces de salir del Hotel en 60 horas), hice una reserva, subí a mi habitación, hablé por teléfono con Pez Figurín (no podemos estar más de un día sin hablar), me arreglé y me fui corriendo con Pez Musa, que ya estaba con Pez Nani y Pez Luis en el Hall. Todos histéricos y con la hora pegada al culo.
Ala, la tropa a Luz de gas.
La sala estaba pletórica y las amigas de Madrid teníamos un sitio maravilloso reservado para aplaudir como locas a nuestra Silvi. Pez Mayte nos estaba esperando tan guapa y estupenda como siempre. Brindamos con cava antes de que Silvia hiciera que todos nos pusiéramos de pie cuando salió al escenario. El concierto fue espectacular. Sílvia se entregó por completo (en un aquí estoy yo y lo vais a notar). De vez en cuando el estupendísimo bajista (de cuyo nombre no quiero acordarme porque me dan los siete males sólo de acordarme) hizo que de vez en cuando se me fueran los ojos. Qué le voy a hacer. Pez Musa sabía que no me podía resistir al embobamiento. Siempre me pasa, ya lo tienen asumido, después del concierto se me pasa.
Silvi cantó con emoción, se lo debía, nos lo debía. Y yo tuve un momento de emoción lacrimógena cuando mencionó mi nombre y el hecho de musicarme un poema. Ay, mi Silvi. Nunca estaré lo suficientemente agradecida a aquella noche en que nos conocimos en el teatro María Guerrero. Desde entonces estamos ahí, aquí, allá y donde haga falta.
El fin de semana pasó, pero queda algo más que el concierto de Sílvia; quedan dos días de amistad, unas comidas, cuyos tenedores no caben en la guía Michelín (Tragaluz y el Agua), y el apoyo y agradecimiento por haberme hecho compartir 60 horas con mi adorada Pez Musa, Pez Silvi, Pez Mayte, Pez Nani, Pez Luis y Pez Pep. Gracias Silvina y mucha de esa (KK) que trae suerte a las artistas.

lunes, enero 15, 2007


El 25 de enero a las 20.00 mi querida amiga y poeta Cecilia Quílez Lucas presentará su nuevo poemario Un mal ácido en el Círculo de Bellas Artes. El libro será presentado por mi otro querido amigo y poeta, además de maestro, Juan Carlos Mestre. Y por supuesto, cómo iba a faltar yo en la mesa, Beatriz Russo, acompañando a tan tremenda poeta!!!
Sintetizo:
Cecilia Quílez Lucas
Un mal ácido (Ediciones Torremozas)
25 de enero
20.00 horas
Círculo de Bellas Artes de Madrid
Presentada por:
Juan Carlos Mestre
Beatriz Russo

Os esperamos. Los asistentes se llevarán una sorpresa inusual e inesperada.