domingo, octubre 19, 2008

Crítica de La prisión delicada en ABCD


Alucinógena voz

Libros Por Luis García Jambrina


La prisión delicada es el segundo poemario publicado por Beatriz Russo (Madrid, 1971), que se dio a conocer con el titulado En la salud y en la enfermedad (2004). Se trata de un poema extenso, un canto continuado en el que los versos que aparecen al principio («Ésta es mi prisión delicada. / No me salvéis. / Aquí yacerá la que pudo haber sido Ophelia. / Inventadme un epitafio que se oculte bajo el musgo. / Que nadie incinere mi cuerpo. / Tengo algo que evocar») se repiten -con alguna variante- a lo largo del mismo, lo que le da unidad y una intensidad creciente. Nos encontramos ante una exaltación de la poesía y del arte y ante un homenaje a las tres mujeres que figuran como dedicatarias del libro: Lizzie Siddal, Fanny Cornforth y Jane Morris, esposa y amantes del pintor y poeta Dante Gabriel Rossetti; musas y modelos de la Hermandad Prerrafaelita.

Son muchas, en efecto, las alusiones a estas musas de origen humilde y a algunos de los cuadros para los que posaron, en una época, la victoriana, en la que ser modelo de artista era algo casi tan bajo como ser prostituta (de hecho, Fanny lo había sido). Naturalmente, la autora trasciende lo anecdótico y lo culturalista para convertirlas en símbolos de la condición femenina y de su papel en el arte. En este sentido, destaca la figura fascinante y trágica de Lizzie Siddal -la «Ophelia» del famoso cuadro de Millais y la «Beata Beatrix» de Rossetti-, que se suicidó con una sobredosis de láudano, dejando inédita una colección de poemas. «¿A quién le importa la lengua de los muertos? / ¿A quién, la alucinógena voz que se pronuncia entre los versos de Lizzie Siddal?», se pregunta un yo lírico femenino en el que convergen diferentes máscaras y, en especial, la de la propia Siddal.

El adjetivo alucinógena le conviene también a la voz de Beatriz Russo. A este respecto, cabe señalar que, a través del lenguaje, ésta logra producir una visión alucinada y, por lo tanto, sorprendente y nueva de las cosas. De ahí su tono visionario, onírico, irracional y, en ocasiones, surreal. La suya es, además, una poesía de largo aliento, torrencial, envolvente y expansiva; escrita, por lo general, en extensos versículos y organizada en torno a una serie de recurrencias de todo tipo. Su estructura es, a la vez, cíclica y progresiva. Pero, sin duda, lo más destacado es su carácter vigoroso y exaltado, de una gran fuerza rítmica e imaginativa. He aquí, pues, la obra madura de una autora que, según ha confesado, accedió no hace mucho a la poesía, tras un período de encierro que, al final, resultó deslumbrante y revelador.


http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=10529&sec=32

miércoles, octubre 01, 2008

El valor de los derechos de autor

Pinchad en la imagen para ampliar carta.



martes, septiembre 23, 2008

Recital en el Círculo de Bellas Artes

Queridos amigos,
os invito a mi próximo recital de poesía en el Círculo de Bellas Artes.
Leeré poemas de mi último poemario, La prisión delicada, publicado por Calambur editorial.
La presentación correrá a cargo de la poeta y artista plástica Alexandra Domínguez.
C/ Alcalá 42. Madrid.
Día 2 de octubre a las 20.00.
Os espero.

jueves, septiembre 18, 2008

CARTA DE AMOR DE SILVIA COMES

Aquí os pongo el videoclip de mi querida Silvia.
Esto es arte y belleza.
Pertenece a su disco FARO.


lunes, septiembre 15, 2008

Recital-Concierto

Queridos amigos,
os recomiendo el Recital - Concierto de Cecilia Quílez con Joan Valent y Suso Sáiz. Presentado por la poeta y dramaturga Ana Martín-Puigpelat.
Para detalles, pulsad en la invitación.

Cecilia leerá poemas de su último libro, publicado en Calambur El cuarto día. Os copio reseña aparecida en ABCD de las letras, escrita por Jambrina:

El cuarto día es el tercer libro de poemas de Cecilia Quílez (Algeciras, Cádiz, 1965), que con anterioridad había publicado La posada del dragón (2002) y Un mal ácido (2006, mención especial del Premio Francisco de Quevedo). Su reciente poemario conecta, de algún modo, con el anterior y a la vez inaugura un nuevo ciclo en su trayectoria. Se trata de un libro unitario cuyos poemas giran precisamente en torno a la idea de la resurrección, el tiempo cíclico o el renacimiento; asimismo, presenta una cuidada estructura, con un poema prólogo, tres partes o secciones («Columna de peces», «El orden de las cosas» y «Propósito de enmienda») y un epílogo, donde se hace explícito el sentido del título: «El cuarto día es el primero / después de mi resurrección. // Cantan ya los apóstoles». No son estas las únicas referencias al imaginario cristiano; en la tercera sección, por ejemplo, hay un texto titulado «Cuatro misterios y una ofrenda».

En su conjunto, estos poemas plantean una original indagación existencial, la búsqueda de un nuevo sujeto femenino, lo que implica también un cuestionamiento y una reinvención de los sentimientos («Cuántas veces cuántas tendré que decirte / que esta forma tuya de querer me está matando», leemos en «Amor letal»), así como una concepción distinta del tiempo. En el poema titulado «La invención del tiempo», vemos cómo el desajuste temporal va ligado a la propia disolución del yo: «Mi reloj no se acompasa, / va dos vidas retrasadas / y una muerte por delante. / (?) / Pasado mañana se ha quedado / leyendo los posos del futuro, / y ayer ocurrió que yo estaba / en cualquier parte. / O puede que todo esto no sea nada / porque yo ya me haya ido».

Todo ello, además, guarda una gran coherencia con su poética, expuesta de forma fragmentaria en algunos versos del libro: «Destrozas las palabras porque no las conoces. / La insuficiencia ha hecho de ti un molesto antecedente. / También es poesía lo que no consta: Reinventemos el desorden», nos dice en el titulado «Regresar desde el agua».

En lo expresivo, destacan la ironía, el irracionalismo, las imágenes visionarias («un camposanto de pájaros resucitados»), el ritmo fluido y la variedad de tonos y registros. En ocasiones, los poemas tienen un aire sentencioso; en otras, más bien onírico; en los textos más breves -algunos de ellos cercanos al haiku-, lo más relevante es su capacidad de sugerencia y el intento de fijar el instante. El resultado es un libro maduro y distinto.

Espero que lo disfrutéis.

lunes, agosto 18, 2008

Cartas consulares de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán

Hace tiempo que quiero recomendaros este libro de poesía de mi querido amigo Miguel Ángel Muñoz publicado en la editorial Calambur (no por eso lo recomiendo, es fascinante, aún me sigue estremeciendo). Os incluyo una reseña aparecida en el ABCD de las letras, escrita por Jambrina. Espero que os anime a leerlo.



Entre la duda y la esperanza. No hace mucho, teníamos la oportunidad de leer unos textos en prosa de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán (Madrid, 1961) incluidos en el último libro de Juan Carlos Mestre, El universo está en la noche (2006); eran comentarios de un poeta sobre un poeta afín en los que demostraba estar familiarizado con los relatos míticos y legendarios y las literaturas ancestrales.
Tras la publicación de Una extraña tormenta (1992) y Las fronteras (2001), nos ofrece ahora su tercer poemario, Cartas consulares. La epístola en verso, como es sabido, es un género poético que ha gozado de una gran tradición en la literatura occidental, desde los grandes maestros, Horacio y Ovidio, pasando por Petrarca y algunos grandes poetas áureosespañoles, hasta llegar al chileno Gonzalo Rojas, por poner un ejemplo reciente y no ajeno a Muñoz Sanjuán. Las Cartas consulares están llenas de referencias y resonancias clásicas, pero, a la vez, están escritas en un lenguaje moderno y visionario. Como las de Ovidio, también éstas son cartas de un desterrado («Gracias por acogerme como se abraza a un desterrado»;
«consciente soy de mi condición de extranjero en esta tierra»), de un «extraño en tránsito», de un viajero, como el héroe Jasón, condenado a vagar por el espacio y por el tiempo y a separarse de los suyos («Primera carta consular o parlamento sobre Jasón»). De hecho, estas diecisiete epístolas conforman el relato mítico de un alma errante y en pena que quiere recordar y ser recordada, reconocerse y ser reconocida por su familia, antes de despedirse definitivamente del mundo: «Esta es la historia que habita mi existencia;así da comienzo el silencio,y solamente él lo sabe, pues cada corazón teje su propia leyenda y describe sus desconocidas cartas topográficas». Se trata, pues, de rememorar a través de la escritura, dado que la memoria es una carta póstuma que, desde el pasado, nos envían nuestros antepasados, para que no los olvidemos, y así no morir del todo («pues un padre nunca reside en una tumba, / su lugar son
los telares del pasado»); también para que podamos recobrar nuestra propia identidad («Si un hombre halla los restos de su propia tumba, / y en ellos no sabe reconocer los huesos de su padre. / Si de esa arcilla se es y en ella no se desea estar, / quién es el que fui y el que ahora me siento…»). Se trata, en cualquier caso, de «retornar», no de volver, puesto que retornar es «ser de nuevo el que fuimos» en la memoria y en la vida de los otros. Y así ha de ser, de generación en generación:«Los muertos hablan antes de morir.Pronuncian palabras como las que mi padre dijo,como las que yo también un día pronunciaré».Los últimos versos del libro resultan, en este sentido, muy reveladores:«Aquel hombre regresó diez días después de muertopara volver a mirarlo,y su nieto lo sabe».Así pues, no es extraño que, en estas cartas, se mezclen y se superpongan el pasado y el presente, la vigilia y el sueño, la realidad y el mito, la historia y la leyenda, y, por supuesto, la vida y la muerte; de hecho, en buena medida, podría decirse que son cartas de ultratumba («A la muerte hay que hablarle con sus palabras. / Mas si alguien me pregunta: qué palabras son esas, yo le diré: / soy un hombre, y traigo a la muerte de la mano. / En el reino de Hades, la vida es un perro tratado a patadas»). En cuanto al yo que habla en estas cartas familiares, cabe decir que es un sujeto desdoblado –en un padre y un hijo, en un yo y un otro, en el personaje y su doble– y habitado por numerosas voces, un hombre, por tanto, que habla «como un pueblo entero». Estamos, pues, ante una poesía visionaria y elegíaca, caracterizada por un profundo aliento épico y un tono profético u oracular. Su discurso, por lo demás, no es lineal ni lógico ni enunciativo, sino fragmentario, irracional y autorreferencial («Y así también podría comenzar esta historia, / sabiéndose reescrita como otras muchas cartas»). Y sus poemas, generalmente extensos y compuestos por versos largos, casi versículos, están llenos de reiteraciones rítmicas, de inquietantes antítesis y paradojas («Qué pequeñas las Casas de la vida, / qué grande la Morada de la muerte». «Todo era extraño y por ello normal») y de
sorprendentes imágenes («Porque así son los árboles, / vestiduras sagradas para el corazón de los pájaros»). Una voz, en fin, madura y original, y un libro que se mueve «entre la duda y la esperanza».

LUIS GARCÍA JAMBRINA (ABCD de las letras)

martes, julio 08, 2008

THE MOVIE

http://video.google.com/videoplay?docid=-7619379823675726232

DOCUMENTAL INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN A LAS 13 PARTES QUE COMPONEN ESTE DOCUMENTAL. MERECE LA PENA VERLAS TODAS, ESTÁN EN YOUTUBE.

DOCUMENTAL

BRUTAL... SIN PALABRAS.



viernes, julio 04, 2008

Los Fans de Mamá Vaca


Hace tiempo que quiero contar la última aventura de Mamá Vaca, sobre todo pensando en Nán, que de vez en cuando me manda señales para que siga escribiéndolas. Ésta la tenía pendiente desde hace un mes (vaya mesecito llevo). Así es que va por ti de nuevo, querido Nán.

Pues resulta que a Mamá Vaca le ha llegado tarde su oportunidad de poder concursar en OT y se ha encontrado con que, sin proponérselo, se ha hecho con un pequeño grupo de Fans que la siguen. La cocina de su casa de Málaga da a un patio de vecinos. Cada mañana Mamá Vaca se levanta cantando. Ella canta todo el rato y a Papá Toro le duele ya la cabeza de tanto concierto particular.
- Pero, ¿es que no puedes cambiar el repertorio? Estoy de la Pantoja hasta el gorro -- le dice desesperado mientras sale de casa a comprar el pan.

- Hijo, qué soso eres, si estamos en la tierra de la Pantoja, no me voy a poner a cantar jotas.


Mamá Vaca sigue a lo suyo mientras ordena la cocina, cantando sin parar, con ese énfasis que le pone ella cuando está sola.
De pronto oye un coro que viene del patio, se asoma y ve que en el piso de enfrente hay unos obreros trabajando en una reforma cantando la misma canción que ella. Entonces Mamá Vaca cambia de canción para ver si ha sido coincidencia y escucha que los obreros también hacen lo mismo y comienzan a seguirla. Mamá Vaca, se vuelve a asomar y se encuentra a los obreros mirando hacia ella y cantando. Ella, que ya se encuentra en el papel, vuelve a cambiar la canción y se pone a cantar hacia el patio "Marinero de luna, lalalalala...." y ellos la siguen animadísimos.

De pronto llega Papá Toro y se encuentra la escena folklórica.

- Pero bueno, ya lo que me faltaba, ahora sí que estoy apañado - dice mientras se asoma al patio y ve que poco a poco van apareciendo cabezas asomándose a la ventana y en unos minutos se comienza a oír un coro de vecinos acompañando a Mamá Vaca y a los obreros.
Papá Toro, que es el andaluz, pero tiene menos gracia que Mamá Vaca, que es madrileña, se va a la terraza del salón a leer el periódico protestando.

Al día siguiente se levanta Mamá Vaca con la ilusión de encontrarse a sus seguidores y comienza a cantar. Los obreros estaban en la casa de enfrente y comienzan a cantar de nuevo con ella. De pronto a Mamá Vaca se le ocurre cantar un chotis, que es de su tierra, pero se encuentra con que los obreros se callan.

- Pero bueno... -- les dice -- ¿es que no conocen ustedes ningún chotis?

Todos responden que no, que ellos son andaluces y que los chotis no los conocen, que no son tan famosos.

- Pues ahora van ustedes a escuchar uno y se lo van a aprender.
Así fue cómo Mamá Vaca comienza a cantar "Yo soy Manolo el chavea, el chulapo de Madrid...." . La escena no podía ser más cómica. A los obreros no les salía el acento madrileño y Mamá Vaca estaba de lo más chulapona (ella fue portada del ABC en la Verbena de la Paloma, vestida de chulapa, por guapa). Nada que hacer, los obreros no cambiaban el acento y al final Mamá Vaca decide que es mejor seguir con el repertorio de la Pantoja y todos contentos.
La obra de la casa de enfrente acabó y Mamá Vaca se quedó triste porque ahora tiene que cantar sola con Papá Toro cascarrabias como único público. "Ay, si ella fuera más joven, otro gallo cantaría...".

lunes, junio 30, 2008

Beatriz Russo en Cómo les va la Feria a los Autores

Queridos amigos,
disculpad la saturación de información.
Os pongo el link de Cómo les va a los Autores en la Feria del Libro, donde aparecemos la poeta Cecilia Quílez y yo hablando de la Feria del Libro de Madrid 2008.

Beatriz Russo en Ciudad de Mujeres

Queridos amigos,
os pongo el link de Ciudad de Mujeres, donde me han incluido como autora y publican algunos poemas de mis libros.

Gracias por vuestro interés.

Beatriz Russso

Beatriz Russo en la revista El coloquio de los perros

Queridos amigos,
para aquéllos que os pueda interesar, os pongo el vínculo a la revista literaria El coloquio de los perros, donde me dedican un espacio en la sección Canumfora.

Espero que disfrutéis de los dos poemas que incluyen de La prisión delicada, publicado por Calambur.

Beatriz Russo

martes, junio 10, 2008

La casa Roja de Juan Carlos Mestre


Por fin ha salido el libro más esperado del mundo para mí y muchos seguidores de la poesía de Mestre. Quería comentaros algo del libro, pero aún no he podido terminarlo. Es tan bello que prefiero disfrutarlo poco a poco. Mientras os copio la reseña que le ha hecho otro grandísimo poeta Javier Bello, del que ya os recomendaré sus maravillosos libros:

La Casa Roja, nuevo libro de Juan Carlos Mestre, inaugura una zona alucinada de apariciones y tensiones que simulan un resumidero formidable. La poesía, «caída ya en desgracia», abre sus puertas para que fantasmas y voces regresen vivos desde la catástrofe civil al lugar del que habían sido expulsados y comparezcan ante el asedio devastador de la ironía de una conciencia radicalmente despersonalizada. La Casa Roja hospeda los múltiples y mutables sujetos de la poesía contemporánea, sus discursos y hablantes que se enuncian, contradicen y superponen por medio de sucesivas máscaras productoras de la otredad. En estos poemas, la percepción funámbula y su representación delirante oscilan entre las más desgarradas encarnaciones de lo profético y la discontinuidad de la prosa del mundo; entre el resplandor del mito y la narrativa errática de los sucesos imaginarios tras el cruel asombro de la experiencia. Figura y fondo, imagen y contorno, movimiento y fijeza, origen y destino, fragmentan y desterritorializan la imagen del poeta, al que otorgan existencia por medio de reflejos, negaciones y ausencias. La escritura actualiza aquí los intentos de desmitificación de la vanguardia, poniendo en jaque la nomenclatura de las formas poéticas al uso y haciendo estallar las imágenes prototípicas establecidas por la tradición de lo lírico y el espejismo de la autoría, pedestal de toda autoridad estética. La Casa Roja, sin abandonar la raíz permanente de la mitología personal de Mestre, interroga a los más reveladores derroteros del pensamiento poético contemporáneo, en un diálogo crítico y ético apasionante.

Javier Bello

Este fin de semana tenéis la oportunidad de adquirirlo en la Feria del libro, caseta 247 de Calambur, y de que os lo firme el propio Mestre con una dedicatoria muy especial.
Sábado 14: 11.30-14.30
Domingo 15: 18.30-21.30

Jordi Cervera reseña La prisión delicada


Queridos amigos,
para los que tengáis interés por los puntos de vista que van surgiendo a través de la lectura de La prisión delicada, Jordi Cervera acaba de publicar su visión del libro en su blog. Lo he traducido para aquellos que no sepan catalán o no lo entiendan.




Hace unos días os hablaba de la poeta de Madrid, Beatriz Russo. Pues bien, ahora es el turno de La prisión delicada, su último libro de poesía publicado por Calambur.

Es un poema largo y cargado de intensidad que se mueve por unos territorios poco corrientes dentro la lírica contemporánea. No hay certezas absolutas y verdades incuestionables y todo el poema se va moviendo por unos campos donde parecen reinar las premisas del mundo de los sueños. Percepciones oníricas y una realidad bastante compleja y barroca que se escapa hacia una tradición poco conocida y que, por esta misma mirada al pasado con voluntad de resultado contemporáneo, acaba siendo moderno y defendiendo unos postulados que vale la pena tener en cuenta.

Bajo la aparencia, voluntariamente retòrica, hay un interés por caminar por la línea de división entre géneros y planteamientos. La prisión delicada es uno de esos libros que cautiva, aunque seguramente no lo hará en la primera lectura pues demanda una voluntad de disección, de análisis detallado, de dejarse impregnar por esta atmósfera literaria un punto artificiosa que Beatriz Russo domina con habilidad, con un lenguaje y un vocabulario que nos transporta, que hacen evidente un cierto anacronismo delicioso y sutil.

viernes, mayo 30, 2008

Firma en la Feria del libro

Queridos amigos,
mañana sábado 31 firmaremos nuestros libros en la caseta 247 de la Editorial Calambur, entre las 11.30 y las 14.30.
El cuarto día de Cecilia Quílez
La prisión delicada de Beatriz Russo.




Y por la tarde, entre las 19.30 y las 21.30, Juan Carlos Mestre firmará su nuevo libro La casa roja en la misma caseta 247.

Nos encantará que paséis a saludarnos.

Beatriz Russo






lunes, mayo 26, 2008

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE SANTIAGO GÓMEZ VALVERDE

Queridos amigos,
os recomiendo asistir a la presentación del nuevo libro del poeta Santiago Gómez Valverde Ruídos y nueces (Exlibris Ediciones), el miércoles 28 de mayo a las 20h en la Universidad Carlos III de Leganés.
Merece la pena.

sábado, abril 26, 2008

EL CUARTO DÍA de CECILIA QUÍLEZ


A Cecilia Quílez le han contado que el alumbramiento fue terrible. Ocurrió en el cuarto día, que es el primero después de su resurrección. Porque es terrible nacer de la resaca y de la aniquilación, dar vueltas y vueltas en la placenta envidiando la suerte de los peces. Y es que morir de un mal ácido fue terrible, tan terrible como lo fuera la belleza para Rilke.
Y Cecilia me hace recordar esta primera Elegía de Duino, donde el poeta toma conciencia del poder de la belleza.
Pues la belleza no es nada sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible" decía Rilke. Y dentro de lo terrible está la esperanza, morir naciendo, hacer olas con las manos sabiendo que cuanto más velozmente las agites más alta será la cresta a la que tú, Cecilia, como un ángel terriblemente hermoso te subirás para contemplar el mundo y transformarlo, como te subes a la mesa y olvidas el vértigo. Blanchot decía que Orfeo convierte el movimiento de morir en movimiento infinito y posibilidad infinita de seguir muriendo en el interior de lo que es, por lo cual se regresa eternamente desde el no ser al ser.
Cecilia, poeta de la deconstrucción de su yo poético, se lleva a sí misma hasta las últimas consecuencias, hasta la desaparición del yo interior, porque sabe que sólo es posible un verso nuevo desde la no existencia. Y para no existir tiene que desaparecer y ser concebida de nuevo por el dios de las palabras. Y vuelvo a Rilke porque en la voz de Cecilia, que nace el cuarto día, que es el primero después de la resurrección, constato lo que ya una vez leí de forma visionaria en los sonetos Orfeos: «¿No es demasiado si el vaso de rosas a veces sobrevive? / ¡Oh! ¿Cómo no comprenden que le es preciso desaparecer?» Y sí es cierto lo que intuyes, amiga poeta, que de un vaso de sangre mana una flor y eso es belleza.
Y basta ya de citas, pero me ocurre que leo El cuarto día y no puedo evitar la memoria poética, ese ir de atrás a delante en un vaivén por el mundo del antes, del ahora y del después en un continium indisoluble que nos hace alargar la cadena del verso anclado en la conciencia humana. El antes siempre es en ti el inicio de los textos sagrados y toda la tradición literaria que ha generado y que tanto ha afectado a tu obra. El ahora eres tú, aquí y ahora, que te moriste de un mal ácido para resurgir el cuarto día que es el primero después de tu resurrección. Y, ¿el después? Siempre nos quedará el después en ti, porque quien muere para renacer poéticamente es infinito.

E infinito es el mar en el que te gestas de nuevo. Nadas bajo el agua en las horas que preceden al parto multiplicándote en un banco de peces. No ves el horizonte porque es infinito, pero sabes que en algún lugar te espera la bahía y está cerca tu alumbramiento. Ahí está, ya lo tocas y te vas a través de la garganta solitariamente iluminada porque todos, más aún el poeta, más aún tú, nacemos completamente solos. Sí, atraviesas la garganta como un útero que comienza a hablar, a decir. Y naces de nuevo con tu voz nueva untada de líquido amniótico. Y yo me quedo aquí sentada frente a este banco de peces que ahora eres tú, como una niña obsesionada con las vueltas que da el tambor de la lavadora pensando en dónde estarás yendo, porque dices que te vas porque te llama Rafael desde las aguas. Líquida excelencia donde esperas que aquel niño que te arrebató la infancia te de su bendición. Tus ojos ya han sido de nuevo bautizados y ahora eres una niña que habla con las olas, pero no estás loca, no lo suficiente, aunque digas que eres mayor y que tienes demasiados secretos que llevarte a la tumba. Prescindes del aire porque sólo te hace falta el agua y una red donde retener las piedras que te hieren.
Ya está el orden creado, el orden de tus cosas y te inventas tu propio tiempo aun sabiendo que fue el tiempo el que te eligió a ti en la memoria eterna de los días. No hay escapatoria, lo sabes, y aún así eres capaz de dar la vuelta a todos los relojes y despistar las manillas que caen sobre tu cuerpo intermitente, un cuerpo que va y viene como un péndulo oscilando entre el más acá y más allá de la fragilidad. Quieres irte, pero te quedas, como dices, fantasma colgada en las perchas del tiempo… como una hermosa ánfora que no quiere ser contemplada ni tampoco bebida, añades en ese orden de tus cosas desbaratándose en un punto de fuga que te hace tener el sexo débil, como débil es la tentación de quien se entrega cada noche a la última voluntad del guerrero antes de cambiar la cama por el lecho bélico. Porque sabes que cada instante es la última vez y bebes un vino fuerte como sólo los valientes beben el placer, haciendo honor a Cavafis. Porque tú eres voraz, eres insaciable y tienes hambre. Sí, la belleza es insoportable, inútil la avaricia por comerse la vida, pero tú te la comes cada día cuando escribes, poniendo tus vísceras encima del escritorio esperando a ver si pasa alguien que las tamice como a las lentejas que se desahucian en el mármol. Porque en toda entrega poética hay un desprendimiento y tú te desprendes, porque eres poeta con conciencia y voluntad de poeta. Te han tomado la palabra primero, después los ojos y ahora tu carne. Tu autenticidad en el poema trasciende el glamour con el que enfrentas la vida cotidiana, una realidad que no quieres que te pueda, por eso aguantas con calma la respiración y quieres dejar de existir tres horas cada tarde. Porque amas esa belleza terrible que te hace hermosa por dentro y por fuera, cuidas tu estética y la estética de tu voz poética. Porque tú sí conoces las palabras, porque te has bañado en ellas y ahora estás en el agua con un propósito de enmienda.
No dejarse asesinar por el miedo, y tú no tienes miedo por eso lo arriesgas todo, sabiendo que están en juego tu voz y tu aliento. Sabes que todos te están mirando fuera del acuario mientras tú das vueltas en el agua envidiando la suerte de los peces. Y hace falta valor para seguir dentro del agua disolviéndote mientras otros se protegen con trajes de neopreno y escafandras para ver el mundo de los peces sin sentir siquiera cómo ablanda la piel el agua. Tú sí estás mojada, porque sabes que el desierto es para las langostas aburridas. De vez en cuando sacas la cabeza del agua para coger aire, aunque coger aire no te salve la vida y sea sólo un acto involuntario. A ti sólo te salva la poesía, este mar donde te bañas y en donde nos esperas para que sintamos contigo cómo se arruga la piel en el tiempo detenido, cómo se siente el placer cuando no hay vendas en los ojos y las piernas se abren porque sabemos quién tiene la llave y el ansia de borrar la identidad que la vida imprime sobre la frente. Porque es verdad, ya lo dices, que volvemos y volvemos a las mismas cosas y es verdad también que nuestra historia está escrita repetidamente sobre venas de hierro que unen ciudades inquebrantables en las ausencias. Por eso te haces a ti misma cada noche, la noche en la que se entregan los poemas que arderán en la pira indestructible de las mañanas y después otra vez la noche y otra vez la entrega del sexo, la entrega del poema. No le temes al pecado porque pecar no es de cobardes. Eres una Venus que no necesita espejos porque tú eres el espejo y estás bañada en oro. Y gozas con el misterio de quien te ve, porque no se mira a sí mismo. Y se iluminan tus sábanas cuando tanteas la belleza entre las ascuas aun sabiendo que puede no ser hermoso lo que encuentres, pero sabiendo que sólo la belleza puede volver carne a la palabra. Es doloroso, sí, el misterio también es doloroso porque corona las sienes de espinas, pero ahí está la gloria de tu suerte que sigues avanzando aun expulsada del paraíso imaginario, volcándote a la voluntad del pecado que te hace tan poeta, tan humana, ofreciendo tu cabeza a tu último deseo de tirar la espada al mar, al mar, para despertar después del cuento y escaparte de las nieves y la reina mentirosa. Porque sí ha sido bueno recordar quién eres tú hoy, Cecilia, aquí, aquí y ahora en este libro y verte emprender una nueva marcha mientras dejas atrás tus despojos custodiados por las ninfas, la túnica sagrada, la piel inservible y el ácido mal. Ya descansan tus reliquias. La resaca remite. El cuarto día es el primero después de tu resurrección. Y ahora, querida poeta, querida amiga, haznos escuchar el canto de los apóstoles mientras nosotros ablandamos nuestros sentidos en el agua sagrada que hoy bautiza tu nuevo libro.

jueves, abril 24, 2008

PRESENTACIÓN LIBRO CECILIA QUÍLEZ

Queridos amigos,
mañana viernes presento el libro de la poeta Cecilia Quílez.
Espero que tengáis la ocasión de asistir.
Merece mucho la pena.
Un abrazo.
Beatriz Russo




Calambur Editorial



tiene el placer de invitarle

a la presentación del libro


El cuarto día,

de Cecilia Quílez




Intervendrán, además de la autora,



Marifé Santiago Bolaños, poeta

Beatriz Russo, poeta



Coordinado por Miguel Losada


Viernes 25 de abril de 2008, 22:30 h.



ATENEO DE MADRID

Salón de Actos

C/ Prado, 21

28014, madrid


Cecilia Quílez Lucas (Algeciras, Cádiz) tiene publicados dos libros de poemas, La posada del dragón (2002) y Un mal ácido (2006, mención especial del Premio “Francisco de Quevedo”). Ha coordinado exposiciones de pintura y escultura y publicado relatos y artículos en diversas revistas y catálogos. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas, al tiempo que ha difundido su obra en diversos países a través de conferencias, recitales y programas de televisión y radio donde ha sido acogida favorablemente por la crítica. Recientemente, ha sido incluida en la antología poética Entre el clavel y la rosa. Antología de la poesía española (2007), y en una selección de poetas españoles y portugueses en la revista O escritor. Actualmente trabaja en una novela, un cuento para niños y otro poemario.


En El cuarto día todo símbolo que recuerde al caos es renovado y entregado a las aguas como una antigua reliquia desgastada. La conciliación con nuestros orígenes ofrece el lugar ideal donde descansarán las cenizas. Un cuarto día que será el primero de una nueva etapa donde todo encaja con la imprecisión del tiempo. Un tiempo eterno, real e impredecible, rescatado en e lmito de las fábulas donde nada parece tener fin. En la obra de Cecilia Quílez se desvelan algunas claves a modo de enlace con el libro anterior o que vaticinan lo que queda por llegar. Se trata, así, de un ciclo que ofrece nuevas formas de expresar una verdad poética y vital, inesperada como la vida misma.




jueves, abril 17, 2008

Cecilia Quílez en Cosmopoética

Queridos amigos,
para los que tengáis la oportunidad de estar en Córdoba estos días, os recomiendo esta lectura poética dentro del Festival de Poesía Cosmopoética:

Poetas del mundo en Córdoba
lectura: “Poesía en la Universidad”
(en colaboración con la Cátedra Intergeneracional
“Francisco Santiesteban”, de la UCO)
Cecilia Quílez, Javier Rodríguez Marcos, Ada Salas, Kostas Vrachnos (Grecia)
presentan: Blas Sánchez Dueñas y
Francisco Alemán
lugar: Facultad de Ciencias del Trabajo
hora: 1300
Día. viernes 18

Espero que lo disfrutéis.

Un abrazo