viernes, noviembre 04, 2005

Dr. Erizo de mar chino


Y seguro que a partir de ahora me llamarán Vaca-cactus y no sin razón, porque entre que ya estoy tan verde como un higo chumbo (o chungo) de tanta ingestión de hierbas y que todo mi cuerpo de vaca chunga (o chumba) está siendo agujereado por el Dr. Erizo de mar chino, mi aspecto deja mucho que desear. Todo tiene su gracia y su complicación, sobre todo cuando me tumbo en la camilla y veo que mi cuerpo está cubierto de unos pelos de metal de quita y pon.
Últimamente mi vida consiste en ir de camilla en camilla (soy una viciosilla, no sexual sino hipocondriaca). Tengo la desvergüenza de meterme en todas las camillas de las clínicas de Madrid. De la Rúber a la Zarzuela, de la Nueva Estética a la consulta del Dr. Erizo, o a la del Escultor de corales, o a la de la Dra. Delfina. Y es que me va el sado-maso. Uno utiliza la tortura psicológica diciéndome que me va a meter en un quirófano y me va a cortar en trocitos, otro me quiere arrancar los dientes, otro me clava agujas y me hace incisiones en la oreja con un bisturí y otra me inyecta un líquido diurético y me paso el día pípípípí. Y todos me están dejando el bolsillo sin aliento.
Pues resulta que la acupuntura es el más efectivo y eficaz de todos los tratamientos. No sólo ha evitado que los caníbales de la cirujía me extirpen la vesícula y se la den a sus perros, sino que me ha eliminado el estrés y otras cosas que una vaca coqueta no puede contar. Y además, adelgaza a las vacas obesas, no a mí que soy una vaca estándar. Ya me lo dijo la hija de Dr. Erizo, que parece un nenúfar de mar, cuando le sugerí que ya que estábamos podría quitarme unos quilitos de mi trasero habanero: "No, lo siento, el hueso no lo quitamos". Pues muchas gracias por llamarme vaca flaca, Nenúfar de mar, pero el culo pollo me lo quedo yo - pensé. Esto le hizo mucha gracia a mi amigo pez Fugu porque a él le gustan mucho las curvas de las vacas. Si en vez de haberse dedicado a la fotografía le hubiera dado por el diseño de ropa, otro gallo habría cantado en el amanecer de la moda. Entre él y Dove habrían erradicado la anorexia y yo habría sido una vaca- modelo que habría comido muchos Donuts de chocolate. Pero por el momento, me conformo con ser una vaca de andar por casa que forma cráteres en el sofá y no para de ver películas de orientales que se parecen al Dr. Erizo y su hija Nenúfar de mar. Y es que algo de vaca china sí que tengo.
Pero no todo son pinchazos en la consulta del Dr. Erizo. Hay mucha belleza en sus manos de acupuntor. Su tiempo libre (que lo tendrá a buen recaudo en una caja de seguridad porque trabaja todos los días del año) se lo dedica a la caligrafía y a la pintura china. Mi amigo pez Fugu quiere conocer al Dr. Erizo porque a él también le apasiona la caligrafía y seguro que hacen buenas migas (no manchegas sino chinas). Y creo que anda por ahí buscando una dolencia que ponerse para hacerle una visita y dejar que las agujas propicien su amistad. Creo que a él también le va el sado-maso. Dios nos crea y nosotros nos juntamos.

1 comentario:

Fugu dijo...

Es verdad, a mi también me va la marcha, pero debidamente preparado soy inofensivo.
.....
blup